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Opinion Corrientes Lunes 10 de diciembre de 2017 
Que veinte años no es nada
( Por Jorge Eduardo Simonetti). Imagino a Ricardo Colombi conduciendo su camioneta doble cabina hacia el acto de entrega del mando, mientras casualmente suena en la radio el “morocho del abasto”, cantando “Volver”.-

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Con actitud nostalgiosa piensa “-¿por qué no? Si veinte años no es nada en la vida institucional de Corrientes”, aunque fueren muchos para que un mismo signo gobierne de manera continuada.

Este domingo se llevarán adelante los actos “protocolares de traspaso del gobierno.- Ricardo Colombi entregará los símbolos del poder, bastón y banda, a su sucesor, Gustavo Valdez.- Luego, caminará unos pocos pasos para instalarse en su banca de senador provincial.-

La pregunta es si Valdez inaugura un período de nuevo gobierno con viejos actores, o presidirá un viejo gobierno con actores reciclados.-

La respuesta podría parecer una verdad de Perogrullo.- Si el nuevo gobernador integra el mismo partido, el radicalismo, si fue señalado por el dedo de su antecesor para la candidatura, si no cesa en mostrarse como su alumno, va de suyo que su administración será una continuidad del mismo proyecto político que gobierna la provincia hace dieciséis años y que va por otros cuatro más.-

Difícilmente, entonces, podríamos hablar del requisito democrático de la alternancia política, concebida ésta no sólo como una exigencia normativa de la constitución, sino como una mutación efectiva en los ámbitos del poder, de las elites gobernantes, de sus ideas y de sus referencias partidarias.-

Lo real y concreto es que el electorado quiso lo que votó, una continuidad, que cumplirá el tiempo de una prescripción adquisitiva de dominio, veinte años.- Este juego de palabras entre instituciones del derecho privado (la propiedad inmueble) y de derecho público (el gobierno), tiene como fundamento literario advertir que el continuismo tiene mucho que ver con la internalización de la “noción propietaria del poder”.-

Nos referimos no sólo a la cabeza del gobierno, sino también a aquel funcionariado que integra sus estructuras, mucho de los cuales están al mando de instituciones intervenidas, que manejan importantes presupuestos, hace dieciséis años.- No es bueno para el manejo de la cosa de todos, especialmente porque esa jerarquía no es elegida por el voto.-

Días pasados, Ricardo Colombi hizo un repaso genérico de su gestión, desde 2001.- Sin dudas que su mérito principal fue la rigurosidad en el manejo de la caja pública, que le permitió mantener una constante en el pago de salarios públicos y en la prestación de los servicios esenciales, tanto en las épocas de vacas gordas de los primeros años del siglo XXI, como en momentos difíciles como los transcurridos a partir de 2009.-

Sin embargo, poco pudo hacer para escaparle al peso insoportable del centralismo económico y a una gestión kirchnerista que declaró “poste” a Corrientes y le negó obras indispensables para su desarrollo.-

La situación relativa de nuestro país en el concierto mundial, seguramente se proyecta a todas las regiones del interior, aunque lo negativo haga impacto mayor en los núcleos poblacionales del norte argentino.-

No obstante una administración prolija de recursos que permitió mantener una relativa calma en lo interno, no es demasiado lo logrado en la superación de la dinámica involutiva del subdesarrollo regional.- El peso del sistema fue brutal, la nación incrementó su “parte del león” en los tres primeros lustros del siglo XXI, en desmedro de las unidades subnacionales.-

Está visto que las obras de infraestructura imprescindibles para un cambio de paradigma, están fuera del alcance económico de las provincias.-

Sin ir más lejos, de los más de 12.000 kilómetros de rutas provinciales, apenas 900 son asfaltadas, el 61% son de tierra, y el resto enripiadas o tratadas con suelo seleccionado.- Nuestra ciudad capital, por la que circula un intenso tránsito, no tiene vías de acceso seguras y modernas, tampoco autopistas, obviamente el interior en peor estado.-

Las estadísticas, que son reveladoras del nivel de vida, son dolorosas.- Es muy difícil revertirlas con el cepo del sistema de distribución de recursos existentes en la Argentina, que no atiende a ningún parámetro razonable de población, nivel de desarrollo, necesidades básicas y otros.-

Integramos el lote de las provincias con mayor índice de pobreza e indigencia.- En el último informe del Indec (1er.semestre 2017), que tiene como base la Encuesta Permanente de Hogares realizada dos veces por año en colaboración con las Direcciones de Estadísticas de las Provincias, Corrientes tiene un 40% de pobreza y un 9,3% de indigencia, contra un promedio país de 28, 6% y 6,2% respectivamente.-

La tasa de mortalidad infantil es un indicador importante de la calidad de vida no sólo de los niños sino de toda la población.- Argentina está lejos de ser uno de los países con mayor tasa de mortalidad infantil en el mundo, pero Corrientes tiene la mayor de todas las provincias, con 14,9 muertes por cada mil nacidos vivos (datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud-DEIS).-

Cierto es que, días pasados, la Provincia dio a conocer un informe que adjudica al Ministerio de Salud de la Nación, conforme al cual en 2016 se redujo la tasa a 13,3, lo que es auspicioso aunque no alcanza a revertir la tendencia.-

Está visto, entonces, que el “vivir con lo nuestro”, es a veces inevitable en un escenario político.- Cierto que nos permitió mantener nuestra dignidad como provincia, pero sumergió a los correntinos en bajos estándares de calidad de vida.- Aunque, por supuesto, la culpa no es sólo de la política, también contribuye nuestra manera ralentizada de encarar el futuro, promover la innovación y alentar la inversión privada.-

De tal modo, Gustavo Valdez no parecería representar la alternancia democrática, antes bien el continuismo del gobierno radical.- Ello, en lo formal y aparente.- En lo real, habrá que verlo caminar, teniendo una buena base en la prolijidad de la administración de su antecesor, pero con la necesidad de dar un golpe de timón que, sin expectativas desmedidas, comience a virar el barco hacia puertos más prometedores.-

Tal vez necesite ampliar su mira al elegir sus colaboradores, no quedarse con el sistema cerrado y continuista de su antecesor, que no salió del pequeño círculo de sus amistades políticas.- ¿Quién dice que nuevos actores no traigan nuevas ideas?

Mientras tanto, hubieron anuncios auspiciosos aunque de concreción incierta.- Uno, el anuncio del gobierno nacional, de inversiones en infraestructura por 2.500 millones en la Provincia de Corrientes.- Otro, el intento unilateral de provincialización de Yacyretá, tomando como ejemplo lo hecho tiempo atrás por los entrerrianos con Salto Grande.- Hasta ahora, Macri hizo poco más que repavimentar algunos kilómetros de nuestros caminos, y lo de Yacyretá no sabemos cuánto de realista tiene.- Veremos.-

No podemos decir que “muerto el rey, viva el rey”, pero si desearle al nuevo gobernador éxito en su gestión, que será el de todos nosotros.- Animarse a más es la consigna, sobre todo hoy, que el universo institucional muestra un alineamiento perfecto de planetas.-