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Cultura & Espectaculo Jueves 20 de julio de 2011 
BIBLIOTECA CORRENTINA

¿Hay literatura correntina?
(Por Darwy Berti para momarandu.com) Hace ya cuarenta años (no existían entre los medios de comunicación ni lnternet ni celulares), el sociólogo Robert Escarpit nos decía que la verdadera utilización del libro era la literaria.


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Es decir una utilización proyectiva: se lee el libro, se deja uno acometer por los mensajes que le envía, y, uno responde a esos estímulos escribiendo en su cabeza el libro que quisiera escribir: ésta es la mejor manera de leer.

Así se ha rehecho el libro, leyéndolo. Borges nos explicaría esto de otra manera en su célebre “Pierre Menard autor del Quijote” o en “Kafka y sus precursores”. Aquí en Corrientes, en una separata de “Todo es Historia”, bajo la dirección del historiador Félix Luna, dedicada a nuestro lugar en la cultura nacional, explican eso mismo los escritores lugareños Bernardo Ranalletti y Nolly Wyngaard de Monzón, ambos profesores de letras.

Ranalletti se ocupa de la literatura correntina del siglo XX y Wygaard de Monzón de los orígenes de esa literatura. Con envidiable honestidad Nolly confiesa su diferencia con la tajante afirmación del decimonónico Eudoro Vargas Gómez estampada en la Guía de Corrientes de Serrano de 1910: “Creo que no existe una literatura en Corrientes, ni comoCorrientes de Serrano de 1910:
“Creo que no existe una literatura en Corrientes, ni como expresión autóctona del medio, ni como producto serial y completo del esfuerzo deliberado de sus hijos… si por literatura hemos de entender la producción escrita de sabor local… manifestada en forma ilustrada, y puesta de relieve en una bibliografía que comprenda las diversas manifestaciones literarias…”.

En 1986 Ranalletti ya no piensa lo mismo que el Vargas Gómez de 1910 y se permite insertar en el mapa literario argentino de las dos últimas décadas del siglo XX nombres de novelistas, de cuentistas, de ensayistas, de dramaturgos y de poetas que confirmarían la existencia de una auténtica literatura correntina. La excesiva nómina incluye a unos 300 autores que el tiempo ha seleccionado convirtiendo a algunos de ellos en verdaderos clásicos. Por ejemplo: Francisco Madariaga; por ejemplo Manuel Florencio Mantilla; por ejemplo Gerardo Pisarello.

Hoy no vamos a rescatar a todos esos clásicos correntinos pero sí rescataremos una inteligente observación de Ranalletti consignada en su caótico panorama para “Todo es Historia”: “¿Qué queda de los guaraníes? El lenguaje, sus maravillosos mitos, leyendas y un puñado de poemas milagrosamente salvados del olvido. Los correntinos, descendientes de guaraníes y españoles, al filo de 1900 éramos ya un pueblo con definido perfil personal en el mapa regional argentino.

Esa personalidad propia naturalmente dejó su reflejo en una variada y dispersa literatura que, desde la fundación de Corrientes hasta hoy, no ha tenido una ordenada clasificación y mucho menos un razonado estudio crítico en perspectiva histórica”.

Nosotros podemos asegurar hoy que tanto Ranalletti, como la misma Nolly Wyngaard de Monzón y, también, la doctora en letras de la Sorbona, Nubia Mendíaz, autora del “Panorama de la literatura del Nordeste Argentino”, estaban en esa tarea de clasificación y crítica cuando les sorprendió la muerte. Ahora nos preguntamos: ¿hay alguien hoy que siga ese imprescindible trabajo?

(Esta separata de la revista de Félix Luna “Todo es historia” se encuentra a disposición de los investigadores en la biblioteca “Folguerá” del café “El Mariscal”).