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FERIA DEL LIBRO CHAQUEÑO
Censura frustra arranque de Encuentro Nacional de Revistas Culturales
(Por María Cecilia Ramírez para momarandu.com)
Ayer por la tarde debería haber comenzado el Primer Encuentro Nacional de Revistas Culturales en la 8ª Feria del Libro Chaqueño y Regional. Sin embargo este hecho se vio lamentablemente frustrado ante las amenazas que recibieran los integrantes de THC una de las revistas participantes del encuentro.
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Para hoy por la mañana, en el Museo de Medios de Comunicación de Resistencia, está prevista una conferencia de prensa para que las autoridades competentes garanticen la seguridad para los participantes y avalen oficialmente el encuentro.
El lanzamiento del Primer Encuentro Nacional de Revistas Culturales fue uno de los eventos que ayer por la tarde generó mayor expectativa por parte del publico que, colmando la sala de Planta Alta del Centro Cultural Nordeste, se disponía a aprovechar al máximo esta propuesta de interacción necesaria con las nuevas ideas periodísticas.
El objetivo principal de este Encuentro Nacional de Revistas Culturales es el de plantear una organización de revistas culturales en una formación nacional tratando de romper con el cerco de los grandes medios, promoviendo así la creación de un espacio de debate para promover y afianzar la difusión de las publicaciones culturales que se editan a en todo el país sin el sostenimiento económico del estado u otros distintos tipos de sponsoreos empresariales.
De este primer encuentro participan las siguientes publicaciones: Barcelona (Buenos Aires), Sudestada (Buenos Aires), Pájaro de tinta (Corrientes), El satélite (Córdoba), La chicharra viajera (Corrientes), Cuna (Chaco), Recovecos (Córdoba), Nómada (Buenos Aires), Claves en diagonal (Buenos Aires), Molestando a la oscuridad (Chaco), La verdad del barrio (Corrientes), La Baca (Chaco), Macedonia (Corrientes), Samsa (Chaco), Sierras Chicas Cultural, de la Red Nacional de Medios Alternativos de Información (Córdoba), La Nativa (Chaco), THC (Buenos Aires), Hecho en Buenos Aires (Buenos Aires), Haciendo camino (Córdoba), El pueblo elegido (Chaco), La espalda (Corrientes) y Escritores sin fronteras (Corrientes). Igualmente los promotores de este encuentro afirman que la invitación esta abierta para todos y esperan que cada vez sean más las revistas que se sumen.
La propuesta se presenta más que interesante ya que en líneas generales posibilita un espacio para discutir y conocer como pueden ser abordadas temáticas sociales y políticas fuera de las recetas clásicas de los grandes medios que, en varias ocasiones, presentan noticias como verdades absolutas induciendo a muchos a la falta de un pensamiento critico sobre la realidad.
La Censura
A muchísima gente las propuestas editoriales llevadas adelante por de este tipo de revistas culturales, no patrocinadas por el Estado, les parece interesante por la manera en que la realidad es abordada, sin verdades a medias, “sin pelos en la lengua” y tratando de servir de disparadores para despertar a una sociedad que parece adormecida y/o obnubilada ante los “vidriecitos de colores” con que nos bombardean constantemente. Sin embargo en ocasiones estas revistas son jaqueadas por un trágico mal que se creía desterrado: la censura.
Uno de los últimos casos de censura hacia la libertad de expresión que cobró repercusión a finales del año pasado fue el perpetrado por activistas religiosos contra la Muestra Contratapa’s, de la revista Barcelona, tanto en Tucumán como en la Universidad Nacional de San Luis. En ambos casos grupos de activistas católicos increparon a los organizadores de la muestra y a los integrantes de la revista Barcelona, exigiéndoles que se retiren tres de las contratapas expuestas porque, según ellos entendían “insultan y se burlan de la religión”.
Dado que la muestra pretendía continuar intacta, los grupos disconformes decidieron robar las tapas que molestaban e indignaban a su credo y en San Luis además poblaron las paredes aledañas a la muestra con leyendas como “¡Viva Cristo Rey!” y “ni 30.000 ni inocentes”. Fieles a su estilo, integrantes del staff de Barcelona además de exigir la devolución de las tapas robadas celebraban “que el fanatismo (en este caso, el fundamentalismo religioso) haya evolucionado favorablemente en las últimas tres décadas, al punto que hoy sus militantes se dediquen a secuestrar y hacer desaparecer paneles de vinilo en lugar de seres humanos.”
Lamentablemente ayer en el Chaco ocurrió una analogía con el caso Barcelona. Esta vez los no sólo censurados sino que amenazados, fueron los integrantes de la Revista THC. Esta publicación es la primera revista sobre cultura cannábica de la Argentina. Según sus editores la revista no incita a la gente a que consuma drogas, sino que pretende informarla para generar un debate real y en consecuencia, que exista una elección libre. Pero no todos tienen la misma lectura.
Hace unos días, cuando se conoció la noticia de que los integrantes de la revista THC fueron invitados para dar una charla sobre “los medios y la libertad de expresión” durante el Primer Encuentro de Revistas Culturales, grupos ultracatólicos de Resistencia no recibieron la noticia de manera agradable, ya que la bienvenida para THC fue “si se presentan los vamos a reventar a todos”. Otras de las voces disconformes fue la del sacerdote Jorge Lestani junto a un grupo de madres católicas, quienes en una carta abierta, advirtieron a los integrantes de la revista que no concurran para “evitar quilombos”.
Este hecho provocó que por obvias razones de seguridad el lanzamiento del Primer Encuentro Nacional de Revistas Culturales del país se viera postergado. En la conferencia que se llevará a cabo hoy en el Museo de Medios de la ciudad de Resistencia se espera que las autoridades provinciales garanticen ante todo la seguridad y manifiesten públicamente el apoyo a este encuentro.
Sin embargo este tipo de actitudes intimidatorias no hacen más que dejar una triste impresión. A menudo comprobamos que los mecanismos de censura adquieren nuevas máscaras y a pesar de que desde el estado nacional y provincial se afirma que la libertad de expresión existe, la realidad nos muestra que a sus palabras “se las lleva el viento”.
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