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Cultura & Espectaculo Viernes 25 de enero de 2008 
EN EL COCOMAROLA

Franceses, troyanos y guaraníes abrieron el carnaval
Guerras, creaciones míticas y viajes en un espectaculo teatral. Tan distintas como radiantes, las agrupaciones Sapucay, Arandú Beleza y Ará Berá, iniciaron ante miles este jueves en el anfiteatro Cocomarola al espectáculo que hace ya un siglo se abre paso en la Capital: los carnavales correntinos. Desde hoy, la fiesta continúa en las calles del nuevo Corsódromo.


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Con bailes, diseños y composiciones singulares, las tres agrupaciones comenzaron con la emisión de los mensajes sobre la realidad social, sobre lo típico y de costumbre en la provincia que pronunciarán hasta el 12 de febrero, cuando desfilarán por última vez este año en el Corsódromo sobre la avenida Pomar de Capital.

La fiesta se extenderá por ocho noches. Aunque se había pautado comienzo la semana pasada, las lluvias lo negaron. Sin más retrasos, Sapucay, Arandú Beleza y Ará Berá, en acostumbrado espectáculo escénico abrieron en la noche del jueves a la fiesta en el anfiteatro Cocomarola.

Con expectativa se espera ahora los desfiles de los conjuntos restantes en la categoría “agrupaciones musicales”: Académicos del Carnaval, Samba Show, Emperatriz, Sambanda, Imperio Bahiano, Kamandukahia y Samba Total.

Guerras, creaciones míticas y viajes

El espectáculo en el Cocomarola comenzó puntual a las 22 con la aparición de Arandú Beleza y su guerra de Troya. Penachos amarillos y rojos adornaron las cabezas del Rey de Micenas y de Argos, Agamenón y las cuadrillas de guerreros. De verde y rosa, Príamo y Hécuba, reyes de Troya, Héctor y Paris, sus hijos, los más valerosos troyanos.

Aquiles fornido de calva, un enorme espaldar de caballo rubicundo y la batucada, fueron los más aplaudidos. La muerte de Héctor y su cuerpo teñido de luces aceituna excitaron al público, pero no como Helena, como el mito trascendido, la más mirada, por supuesto.

Ará Berá

Luego Ará Berá revivió con rica lengua aborigen al principio de Ñanderú Guazú, el dios creado del Caos, hacedor de la tierra perfecta, pura, sostenida por palmeras pindó, de los primeros en Corrientes: los guaraníes.

Como en la guerra griega de Arandú Beleza, Ará Berá hizo de rojos dominantes al diluvio que dezplazó a los guaraníes de la tierra divina.

La segunda tierra,creada por un dios que incesante agitaba las manos desde tarimas de palma, fue más mortal e histórica. Allí asomó el hambre, las penas y enfermedades, el parto de los monstruos y los recuerdos de tierras bellas perdidas. Los pomberos causaron miedos en niños de las primeras filas.

Sobre la marcha de nostalgia a la tercera tierra, una que no sólo buscan los guaraníes, sino es paraíso o utopía para otros, que representaron los bailarines de Ará Berá, vinieron su “scola do samba” y fuegos artificiales.

Sapucay

Sapucay y su leyenda de viajes aventureros, entre Europa y las guerras civiles pos revolucionarias argentinas, ubicó a “Amado Bonpland. Un sabio en el Paraíso” al centro de la escena tras su archienemiga en competencia Ará Berá.

Sapucay montó la historia del científico francés que en uno de sus últimos viajes por Latinoamérica, realizó un recorrido por Argentina visitando lugares como Entre Ríos, Misiones y por último Corrientes donde elige pasar sus últimos días de vida.

El Museo de Ciencias Naturales de la Ciudad lleva el nombre del científico que pasó ocho años en cautiverio en Paraguay y por cuyo destino se preocupara entonces el General Simón Bolívar

Bonpland le cuenta a su hija la historia. Así empieza el relato de Sapucay: gauchos, caudillos, caciques, chinas y la realeza francesa cruzando la historia de los países a la costa del Paraná. Enemigos unos, compañeros otros, todos visten de época con cuidado detalle. La batucada de Sapucay definió a la noche.

¿Carnaval?

Si bien la celebración implica lazos con la cuaresma y el culto, la evolución de la práctica carnavalesca deviene de orígenes y significados diversos. Al carnaval no sólo lo practicaba Occidente. En los pueblos originarios de América o africanos, corresponde a un período cíclico que coincide con el tiempo de cosecha.

El pueblo de Corrientes, hace casi cien años adoptó su práctica en tradicionales y espectaculares festejos durante febrero. Desfiles de carrozas, comparsas formadas y bailarines vestidos con atuendos artesanales de un mismo estilo que, a la vez, representan personajes reales o alegóricos, son típicos en la gala.

En la antigüedad se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con el objeto de enfrentar abstinencias con el cuerpo fortalecido. Hoy, los carnavales se alejan de ese sentido. Ante implicancias económica, la figuración de valores que cuestionaban el orden social establecido y respondían una experiencia comunitaria excepcional claudicaron.


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