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Cultura & Espectaculo Martes 23 de marzo de 2019 
#NUESTROSESCRITORESSUSLIBROS
Ildiko Nassr, el instante capturado en una breve gran historia
Este sábado, momarandu.com acerca a una scritora del Noa, se trata de la jujeña Ildiko Nassr, referente del microrrelato en el país. Al igual que en las oportunidades anteriores, también presentamos el audio de estos textos. Como va siendo habitual, la lectura de los microrrelatos de Ildiko corresponde al periodista y poeta, Víctor Sánchez Hernández



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ACERCA DE LA AUTORA
Ildiko Nassr (Río Blanco, Jujuy, Argentina, 1976) ha publicado libros de poemas (Reunidos al azar, 1999; La niña y el mendigo, 2002; y en coautoría Ser poeta, 2007), de cuentos (Vida de perro, 1998) y de microrrelatos (Placeres cotidianos, 2007, e-book, 2011). Es licenciada en letras y coordina talleres de escritura creativa. Sus microrrelatos han sido incluidos en recopilaciones como la de Laura Pollastri, El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo (Menoscuarto, Barcelona, 2007); 1001 cuentos de una línea (Thule), Monoambientes. Microrrelatos del Noroeste Argentino, 4 voces de la microficción argentina (selección y prólogo de Raúl Brasca), El micorrelato en Tucumán y el Noroeste Argentino. Velas al Viento. Los microrrelatos de la nave de los locos. Selección y Prólogo de Fernando Valls. (Ed. Cuadernos del Vigía. Granada. España.), entre otras.

Ildiko cuenta con la siguiente página: http://ildikotxt.blogspot.com/2019/03/el-placer-de-la-relectura.htmly también se la puede seguir por Facebook: Ildiko Nassr

LOS MICRORRELATOS

NI EN TUS PEORES PESADILLAS
Lo peor son las puertas que se van cerrando detrás tuyo. El sonido de los cerrojos que se cierran a tu paso. Ese laberinto que se va formando mientras caminás para llegar a tu lugar de trabajo. Te cruzás con personas a las que no mirás. Son solo uniformes que se desplazan y rara vez responden tu saludo. Te sentís insegura. Como si algo te faltara. Como si no pudieras pedir ayuda. Como si cada puerta que se cierra fuera una posibilidad menos de escapar. Acaso la sensación será similar a la que el Dante le dio a sus círculos del infierno. Acá no son círculos, son pasillos interminables, cuyas puertas se cierran después de que las atravesás. No hay vuelta atrás. No hay lugar para los débiles aquí. Quienes no tienen la fortaleza de seguir, pierden la chance de salir.

Pensás en el calor de tu hogar, en las manos pequeñas de tu hija. En los cuadros que adornan tus paredes, en las risas de los amigos. Y te preguntás qué te hace venir a este lugar.

Caminás con la mirada hacia el piso. Tus zapatos están sucios, llenos de tierra. Tuviste que caminar cuatro cuadras sin asfaltar para llegar. El jardín compensa la desolación y el cúmulo de sensaciones negativas. Virreinas. Por doquier. Nunca imaginaste hacer este recorrido nefasto. Ni en tus peores pesadillas. Seguís caminando lentamente, con uniformes y miradas penetrantes que pasan a tu lado y que decidís omitir.

Hasta que ves su sonrisa esperándote (eso te gusta pensar: que te espera. Sabe que vas a venir y cuenta los minutos para verte llegar). Recién entonces entendés porque venís al infierno dos veces por semana.

ALZHEIMER
No se acuerda de su nombre, pero sabe que la quiere, que son familiares o algo así, ya que viven juntos.

Quisiera recordar pero una enfermedad (“puta enfermedad” le gusta decirle porque tampoco recuerda su nombre) no se lo permite.

Piensa mucho, aunque son pensamientos raros y efímeros. Quiere entender el porqué de las cosas. Se lo pregunta a ella, a la mujer que vive con él y que no sabe o no se acuerda cómo se llama y ella lo golpea, lo zamarrea porque la cansa, la agobia.

Él se queda mirándola. No entiende.

-¿Cómo te llamás?-, pregunta, y, enseguida:-¿Querés ser mi amiga?

PARRICIDIO
Siempre me declaré más proclive al incesto que al parricidio. Prefiero acostarme con los padres que matarlos. Prefiero la convivencia a la ausencia (perdón por la cacofonía). Aborrezco a quienes salen de cacería de padres. Prefiero un aquelarre a una masacre. Sin embargo, me he retirado. No me caso con nadie. Abandoné a los padres en su cama y me encerré en una biblioteca....

EL LOCO
Estás buscando siempre al niño que fuiste, a aquel que te habitó. Te paras enfrente del colegio primario al que asististe en tu niñez y buscas en la mirada de los niños alguna mirada que te permita reconocerte. En vano, alientas la esperanza de que ese niño repita los mismos actos que tú; que lo reconocerás inmediatamente por la mirada melancólica que recuerdas en ti. Quieres ayudarlo para que no se convierta en el hombre que eres ahora. Te sientes vacío y fracasado. Quieres alentarlo a tomar decisiones distintas a las que elegiste tú.

Lo buscas, incansable. Miras a cada uno de los niños que salen de ese colegio primario. Tú, a los ocho años, eras melancólico y taciturno. Los niños más grandes te asediaban con sus bromas pesadas y a la noche, llorabas y escribías en el elástico de la cucheta de tu hermano. Tu madre te regañaba pero tú te sentías tranquilo al escribir el nombre de aquellos que se te burlaban. Pensabas que reteniendo la imagen de sus nombres, te apoderarías en cierta medida de su fuerza y así podrías derrotarlos.

No recuerdas, sin embargo, cuándo dejaron de molestarte o si dejaron de hacerlo alguna vez. Tampoco recuerdas cuáles fueron los regalos que tus padres te hicieron para las navidades. Hay un recuerdo que te persigue constantemente (así como tú persigues al niño que fuiste) y que no te ha dejado dormir muchas veces. Es la voz de tu madre diciéndote que tenían que dejar tu casa de infancia. No recuerdas bien el porqué. Te gustaría preguntarle a aquel niño.

Lo buscas. No te recuerdas a los nueve años. Te miras al espejo y buscas rasgos tuyos en los niños que huyen de ti temerosos. El loco, te dicen. Ahí viene el loco, gritan y salen corriendo en dirección opuesta a ti. Así nunca podré encontrarme, piensas.

Piensas en desistir. Pero sería demasiado cobarde. Siempre has dejado las cosas a medio hacer y no quieres que ésta sea una más.

PENSAMIENTOS
Los pensamientos estaban prohibidos para las mujeres entonces. Por eso cuando el hombre se acercó y sospechó algo, ellas se callaron.

Eran concubinas esperando a su caballero. Llegó con la impuntualidad de los que mandan. Las mujeres aprovecharon el tiempo juntas, para instalar una nueva forma de gobierno. Someterían a los hombres y les prohibirían pensar.

MUJERES
Una mujer estudia inglés después del trabajo. Otra mujer compra una bicicleta y aprende a andar en el patio de su casa. Una tercera mujer escribe cuentos fantásticos y poemas de amor y aventuras. La última, tiene un amante varios años más joven al que le paga una pequeña fortuna que le roba a su marido.

Todas con un único deseo: ser libres.

LITERALES

CAÍDA
Cuando se cayó, la noche se magulló codos y rodillas. FE
Le rezan al divino botón. Piden milagros: cosas sencillas, naderías. Saben que el botón nunca falla. Es divino.

OTRO LUGAR
Se fueron al Carajo, porque allí los mandaron. Encontraron, por fin, su lugar en el mundo.

TIEMPO
Lo maté porque pasaba demasiado rápido.

ESQUEMAS
Los rompió todos y el edificio se vino abajo.

MIEDO
Apenas se metió en la boca del lobo, sintió un olor nauseabundo. No veía nada, por suerte. El lobo seguía durmiendo. La boca no era lo suficientemente amplia para meter su cuerpo completo, pero hizo su mejor esfuerzo y lo logró. Ganó la apuesta.
DORMIR
-Cuando te dormís, sos otro. Te transformás en un lirón.

GANANCIAS
Cada primero, Bonifacio mete las chauchas que le pagan en su bolsa para que María prepare guisos. Gracias al freezer y al microondas, se dan vueltas para comer hasta el próximo mes.

MÚSICA 2
Bailan en la cocina cuando los señores apagan las luces y se van a dormir. Su fiesta noctámbula dura hasta el amanecer. La música es tan finita que sólo la oyen ellas. Bailan y se regocijan en los sonidos. De día, las cucarachas se esconden y duermen.