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Cultura & Espectaculo Viernes 11 de setiembre de 2015 
MOMARANDU CON UNA DE LAS BANDAS DEL TARAGÜI ROCK

Sig Ragga: más allá del reggae, más acá del arte
En medio de un viaje hacia Buenos Aires y horas antes de llegar a nuestra provincia para participar del Taragüí Rock, momarandu.com dialogó en exclusiva con una de las bandas más importantes que tocará en el anfiteatro Cocomarola.


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La historia cuenta que SIG RAGGA llega al Taragüí Rock desde Santa Fe y por primera vez tocará ante un público mayoritariamente local. Pero SIG RAGGA no solo presentará sobre el escenario del anfiteatro Cocomarola sus canciones. Cada presentación es un verdadero espectáculo donde varias ramas del arte se hacen presentes. Para SIG RAGGA la puesta en escena no es solo una cuestión de contar con una excelente iluminación.

Por eso, además de escuchar sus composiciones con indudable influencia jamaiquina, el público verá el vestuario que usan sus integrantes, una parte más del mensaje que ellos quieren dar o no dar. El vestuario es diseñado por ellos mismos como así también el maquillaje y pinturas realizadas sobre sus cuerpos.

SIG RAGGA es una confluencia de espiritualidad y arte, de música siempre en búsqueda y de un lenguaje que los caracterice. Por tal motivo, su música, su arte visual se emparenta con el cine de Fellini, las pinturas de Salvador Dalí, El Bosco, los discos de Raschmaninov y Chopin, sin dejar de lado la literatura tanto de un Julio Cortázar como la de un Jorge Luis Borges.

Y como todos los grupos, hay un punto de inflexión que marca el inicio de algo que, en ese momento, no se llega a vislumbrar muy bien: 1998, año en que SIG RAGGA edita su primer EP; allí la influencia del rock steady jamaiquino comenzará a marcar su rumbo. Sus integrantes continuaron tocando y tocando con cada vez más público, un público que, al mismo tiempo que los escuchaba se dejaba atrapar por las imágenes desplegadas en la escena.

Entonces arriba 2005 y con él llega el disco con el mismo nombre del grupo, ‘SIG RAGGA’. Allí se pueden escuchar temas propios y participaciones especiales como la de Pato Banton (cantante inglés de reggae), con quien sin duda SIG RAGGA sentirá una especial conexión por la propia búsqueda espiritual de Pato (búho sabio’ en jamaicano).

Lo cierto es que este CD que se llama ‘SIG RAGGA’ como el grupo, fue reconocido por la Academia Latina de la Grabación con una nominación al Latin Grammy 2010 en el rubro de Mejor Canción Alternativa. A partir de entonces se multiplican sus presentaciones en el país: tres ediciones del Pepsi Music en el 2006, 2008 y 2009, junto a artistas como Ziggy Marley (músico jamaicano, hijo mayor del mítico Bob Marley), Skatalites (grupo jamaicano de ska), Los Pericos, Los Cafres, Cultura Profética y Divididos, entre otros.

En 2013 salió su último material ‘Aquelarre’, un disco donde el camino espiritual por donde quiere ir SIG RAGGA va tomando cuerpo, mayor fuerza, siempre de la mano de la música, de juegos acertados de voces y de una escenografía que no deja de lado casi a ninguna rama del arte. El tema ‘Chaplin’, es una composición para escuchar y dejarse estar, así...“mientras el árbol crece”.

Horas previas de arribar a nuestra provincia, SIG RAGGA tuvo la gentileza de atender a momarandu.com en pleno rumbo a Buenos Aires desde donde llegarán directo al Taragüí Rock. Quien nos responde por el grupo es el guitarrista Nicolás González.

MOMARANDU.COM: ¿Cuánto de lo que NO se dice y se lleva dentro hay en el vestuario que utiliza Sig Ragga?
SIG RAGGA: El vestuario de SIG RAGGA tiene que ver con algo que compartimos nosotros que es un gran amor por otras disciplinas artísticas que también nos movilizan más allá de la música. Tiene que ver con el cine, con el teatro, con la literatura y por otro lado es también una forma de seguir comunicando, de seguir expresándonos, es otro espacio que creamos para seguir componiendo, en este caso los vestuarios y la puesta en escena; es algo que elegimos, que tiene movimiento, que se va transformando, que sigue cambiando así como cambian las canciones. Es algo que tiene sentido para nosotros, mostrarnos de esa forma, en vivo, abordar así los recitales en vivo y que estos seres caracterizados, que no se sabe muy bien qué pasado tienen, qué historia tienen, de dónde vienen, tiene sentido para nosotros que ellos sean los que interpretan las canciones.

M.: ¿Cuánto influencia a la hora de componer, la relación con diversas ramas del arte que cada integrante tiene?
S.R.: El momento de composición del grupo es, por suerte, una situación muy fluida y orgánica que se da, tal vez porque compartimos un pasado similar en el sentido de que desde chicos escuchamos muchísima música, tuvimos esa suerte y también estuvimos ligados a otras disciplinas artísticas desde muy pequeños, entonces a la hora de comunicarnos en la composición, muchas veces no hace falta decir demasiado, simplemente hay una empatía, nos entendemos y las ideas de uno con las de los otros se van encajando, se van sumando, se van potenciando hasta que sentimos que una canción está terminada. El haber tenido contacto con otras disciplinas artísticas desde chicos, es fundamental a la hora de la composición, muchas veces nos comunicamos entre nosotros sin, necesariamente o estrictamente, hablar de notas dentro de un lenguaje musical sino que muchas veces nos referimos a acordes y a ciertas formas musicales desde un lugar distinto, desde hablar de colores, texturas, tensiones, la teatralidad de la interpretación, el relato como si fuese ligado a la literatura. Compartimos esa situación que es fundamental a la hora de componer y, por suerte, nos entendemos muy rápidamente y bueno...con trabajo salen las composiciones que después terminan estando en un disco o en un repertorio en vivo del grupo.

M.: Si bien el grupo tiene influencia jamaicana, es ineludible una conexión con otros ritmos, ¿es algo que se proponen o es algo que les nace de manera espontánea?
S.R.: Si bien, sobre todo en el primer disco, hay una gran presencia de la música de raíces negras, sobre todo de los ritmos que tienen que ver con el reggae, también en la infancia nos nutrimos de un montón de géneros musicales, de diferentes artistas, de diferentes épocas, desde la música clásica o el folclore o el jazz o el blues, un montón de cosas...es un poco lo que le da la identidad al grupo, es algo que en cuestión de género no está para nada definido, hay como capas de diferentes estilos musicales en las canciones, hay diferentes aires, diferentes épocas, diferentes guiños artísticos a muchos géneros más allá del reggae. Es algo que nos mantiene como muy entusiasmados ese no saber qué pasa de canción a canción, qué canción vamos a hacer después, qué tratamiento rítmico le vamos a dar o qué tratamiento armónico y eso tiene que ver con haber escuchado tantas músicas, tantos artistas de diferentes dialectos musicales que nos han inspirado y nos siguen inspirando.

M.: ¿Alguna vez les han dicho que su música inspira -tal vez ‘Aquelarre’ sea lo más gráfico- cierta sensación de "flotar", algo cercano a un mantra?
S.R.: ‘Aquelarre’, en comparación con el primer disco, está muy marcado por el proceso de tiempo que tuvimos para componerlo y para grabarlo porque fue muy corto, entonces naturalmente se dio que aparecieran ideas y canciones prácticamente en un día, del principio al fin, uno o dos días. Tiene esa frescura, el foco está puesto en la simpleza de las canciones, en la atmósfera, no tanto en los arreglos de las canciones, en cortes, en diferentes cambios sino más que nada en un clima, en una atmósfera que no se corte, que siga, eso, posiblemente tenga algo que ver algo con mantras...también lo pensamos muchísimo. Pero fue muy condicionado por el poco tiempo que tuvimos a la hora de componerlo. Eso resultó en algo muy positivo porque las canciones están llenas de frescura y espontaneidad y son muy sinceras y directas.

Vale la pena mencionar a sus integrantes: Gustavo "Tavo" Cortés: Voz, Teclados - Ricardo "Pepo" Cortés: Batería, Coros - Juanjo Casals: Bajo - Nicolás Gonzalez: Guitarra, Coros.

SIG RAGGA actuará este sábado en el anfiteatro Cocomarola, cuando el sol haya dejado de alumbrar.