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Cultura & Espectaculo Lunes 09 de octubre de 2011 
SALA MARIÑO

“El Gigante Amapolas“ vuelve a las tablas
Este lunes 10 de octubre, la remodelada sala de la biblioteca Mariño volverá a ser escenario, tal como lo fue a fines de 2010, para la obra de Juan Bautista Alberdi, dirigida por Ángel Quintela, “El Gigante Amapolas y sus formidables enemigos”.


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“El gigante Amapolas y sus formidables enemigos” es una sátira, que relata con sarcasmo la dicotomía entre unitarios y federales, muestra otra faceta de Alberdi como autor, así como la original puesta en escena propuesta por Quintela y la representación de actores seleccionados especialmente para encarnar estos personajes.

Con más de 15 funciones representadas a fines de 2010, ahora la obra vuelve a presentarse en la misma sala, esta vez remodelada. “La obra está puesta a la medida de la Sala Mariño, siguiendo la estructura del espacio escénico, se representa en dos escenarios enfrentados, y en un tercero que une ambos. Así, el público queda rodeando a los actores”, explica a momarandú.com su director, Ángel Quintela.

Precisamente esta original manera de presentarla es una característica de esta obra, y surge como resultado de un trabajo intenso con escenógrafos, que buscaron y encontraron en ésta, la mejor manera de representar “los dos frentes” que propone Alberdi en el texto de su autoría. “Lo más complicado fue movilizar a los actores entremedio del público. Sus acciones y desplazamientos se fueron dando con los ensayos, y con aporte de ellos mismos”, relata Quintela.

Lo que no fue adaptado fue el texto. En ese punto, el director y los actores volvieron a encontrarse con otro desafío. “Requirió un trabajo especial el trabajar con un texto clásico que, si bien utiliza el lenguaje castellano, tiene una lingüística propia del 1800. No es el español que hablamos hoy. Tiene giros idiomáticos y conjugación de verbos en distintos tiempos”, cuenta el Director. “Por momentos es grandilocuente, por ahí poético, por ahí coloquial. Tuvimos que trabajar mucho en cómo decir el texto”, remarca.

Este punto de trabajar sobre un texto sin adaptarlo fue un desafío no solo para la dirección de la obra, sino también para los mismos actores, quienes “no pueden morcillar nada”, dice Quintela. “Morcillar” se dice en la jerga actoral cuando un actor, en su representación, tiene la flexibilidad de agregar algunas líneas propias, o decir un texto de manera similar a como está escrito en el guión original. “Acá lo dicho tiene que ser tal cual como está construida la frase, es importante que se así”, dice su director.

ALBERDI SARCÁSTICO

Quintela, una de las personas con una trayectoria actoral y en dirección más destacable de la región, relató a momarandú.com que, lo que lo llevó a elegir esta obra en particular fue la posibilidad de “ver, con los ojos de hoy”, una obra política, de ideología, y a la vez tratada con humor, que fue escrita hacen 150 años nada menos que por Alberdi, a quien conocemos históricamente como prócer, jurisconsulto y redactor de la letra de nuestra Constitución.

“La temática unitarios y federales, tomada con humor y con ironía, muestra la dicotomía que siempre nos caracterizó a los argentinos. Unitarios y federales, porteños y del interior, peronistas y radicales, autonomistas y liberales, boca y river”, enumera divertido Quintela, a quien todavía le resulta gracioso que Alberdi fuera quien se tomara “con solfa” ese rasgo de los argentinos.

“Me parece interesante que la gente pueda ver una realidad que aún tiene vigencia, y que al salir de la función vaya dándose cuenta que la obra parece haber sido escrita en la actualidad. El público se reconoce, y reconoce la actualidad política nuestra”, reflexiona Quintela.

El personaje de Alberdi merece, para este director, un capítulo en sí mismo. “Él nunca la vio puesta en escena. Es como que la obra no estaría concebida para aquella época, donde el escenario era siempre italiano y de frente. Hubiera sido censurado en aquel momento”, opina el director. “Alberdi escribe El gigante Amapolas en el exilio, en Uruguay, en pleno gobierno de Rosas, y hace una alegoría a él, poniéndole al personaje el nombre de otra flor en un sarcasmo”, cuenta.

Así también Quintela descubre que Alberdi era “un eximio ejecutante del piano, a quien le gustaba no solo el teatro, sino hacer tertulias con sus amigos. Entiendo que la obra habrá sido leída en esas tertulias, pero recién fue puesta en escena en 1940 por el teatro independiente de Buenos Aires”, comenta.

Así, a las particularidades de la historia, de su autor y del texto, Quintela y los nueve actores dirigidos por él y especialmente seleccionados para la representación, proponen desde este lunes a las 21 un espectáculo que promete ser, una vez más, para toda la familia.