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Cultura & Espectaculo Jueves 18 de febrero de 2010 
FESTIVAL DEL CHAMAMÉ

“Naveguemos en la poesía del chamamé”, dice Tarragó Ros
Para Tarragó la música es un canto del corazón, y las canciones, un río por el que navegar en poesía que, desea en confianza con momarandu.com, derrame sus alegrías en la profundidad del vigésimo Festival del Chamamé.
Galería 1era Noche


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Tarragó Ros camina detrás de escena como otro espectador deslumbrado por lo que sucede ésta noche. Miles de personas se arrojan a las melodías con sus aplausos, sus coros, sus sonrisas abiertas. Despliegan los músicos su ser en acordes dulzones que les hablan de historias con una "taraguí" de la mano, bajo los árboles, junto al río, el amanecer.

El recital comenzó a las nueve de la noche con un sapucay que quebró el anuncio: "Festival del Chamamé, Festival mundial del Chamamé". Entonces, los músicos comenzaron como en el tacurú las hormigas a calentar las voces para salir a la guerra contra los corazones duros, "cotidianizados", televisados, banalizados, carentes de emoción.

Entre ellos, Antonio Tarragó Ros mira al cielo mientras cuenta que el sábado tocará con un trío sus canciones para la gente, que vio hoy una película que lo emocionó, y que a veces, le gusta revivir la costumbre de mirar sin que lo miren para saber qué hacen los amigos después de los discos, las presentaciones, las giras y todo lo demás.

- ¿Cuál es tu deseo para éste Festival?, le pregunta momarandu.com.
- Que el que oiga una canción agudice el oído para oír las poesías en ellas, la poesía que se encuentra en toda música, en su mensaje, porque la música es un canto al corazón.

- ¿Por qué piensas que eso no sucedería naturalmente?
- Porque hoy se vive en un mundo en el que los mensajes circulan distorsionados, llenos de sin sentido, confunden o enseñan anti valores, muestran todo aquello que casi que no debería mostrarse jamás.

- ¿Por qué crees que pasa eso?
- Porque es espectacular, porque atrae, porque conviene al que tiene el medio que así sea. Fíjate. Las programaciones en la televisión hoy parecen una academia de matar, de mentir, de robar. Y eso no debería ser así. no se trata de no exponer lo que está sucediendo, si no al menos de enseñar al otro otra cosa, a disfrutar sin tener por tener, a valorar a los demás, a quererse a sí mismo.

- Los Festivales reproducen en algún sentido esa espectacularidad...
- Pero claro... así es. Por eso una de mis recomendaciones para éste fue que no se agite a la gente con sus aplausos y eso. Quién quiere que le digan cómo tiene que sentirse, ni cuándo ni porqué. Que dejen a esas personas libres. Sin agitar. Que los dejen navegar por esa poesía que nos muestra el chamamé.

- Entonces el vínculo con el espectador es otro.
- Mi deseo es que el Anfiteatro Cocomarola estas noches se vuelva un teatro de veinte mil personas en el que las sensaciones circulen como sobre el rio que desplegaremos nosotros, los músicos, con el arte que traemos para todos desde nuestro corazón.

A un costado otros músicos daban entrevistas a periodistas, preguntaban sobre la rivalidad entre "el chamamé viejo y el chamamé nuevo" que a Tarragó le parecía "estúpida". Desde una pantalla, Joselo Shuap pintaba en vivo, cantaba, y hablaba del agua mansa que lleva su canto dice aquí para allá.