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Lunes 10 de noviembre de 2003 
Ensayo
El reto de una antigua ilusión
(Por Arturo Zamudio Barrios).El 7 de abril de 1811, soldados de tropa hispano-paraguaya desembarcan sobre la costa chaqueña, donde los correntinos cortaban madera para sus barcos y mantenían una Comandancia, y desde allí intiman al Cabildo su adhesión a Fernando VII.

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El episodio es, en realidad, confuso, pues también el movimiento iniciado en Buenos Aires en mayo del año anterior, se había proclamado fernandista y, al poco tiempo, Belgrano habría de convertir los colores de la Corona borbónica en enseña de los ejércitos que van al Perú. Pero aquí no importa aquel intríngulis, sino este otro: Ferrer, comandante paraguayo con buenas relaciones en la ciudad, alienta, según informaciones, la ilusión de conformar un Estado único que integren Paraguay, Corrientes y Rio Grande do Sul.

¿Explicación posible? El fernandismo había sido alentado por numerosos demócratas - Alcalá Galiano a la cabeza - que aspiraban a ligar España y sus Colonias mediante una Confederación de Estados por el estilo del Commonwealth. ¿Representa Ferrer esa tendencia en este punto lejano del mapa?

Un viejo proyecto

A decir veras, la aspiración a dicha conformación estatal venía de mucho antes de que el Adelantado Torres de Vera y Aragón hubiese fundado la ciudad hermana de la suya, mucho más grande por cierto, para legarle sus blasones de hijodalgo (ese misterioso escudo del águila con alas abiertas que acaba de descubrir Lanata entre algunos papeles).

Si nos atenemos a los estudios de Rial Seijo, ya Fray de Rivadeneyra, Custodio del Tucumán, le había llamado "país de los grandes ríos". Y añade Rial Seijo: "Fue el mismo que soñó el Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón al fundar su Ciudad; el que soñó el Alguacil Mayor de Corrientes, Juan Esteban Martínez en su Memorial al Virrey del año 1778, el que soñaron los próceres uruguayos Lavalleja y Artigas; el que soñó Pancho Ramírez; el que soñó Ferré, junto con Paz, Bento Goncalves y Rivera al pergeñar la Confederación del Uruguay; el que soñaron Urquiza y Virasoro, si fracasaba su aventura contra Rosas; el que soñaron los López en la Asunción que está sola y espera (1)"

Cuando por inspiración inglesa las Provincias Unidas dejan lugar a Triunviratos y Directorios, las Orientales - Corrientes, Entre Ríos y la antigua Misiones lo eran - dan origen a la primera organización federal del área rioplatense, con instrucciones artiguenses notoriamente radicales en materia de representación. Su fundador, José Gervasio de Artigas, la llama el Sistema y enarbola, como era de rigor, el blanco y azul celeste de Fernando VII con algunas barras rojas (2). Y para aventar tan maligna influencia, entre Portugal, Inglaterra y el Directorio de Buenos Aires - Alvear, su titular, poseía rango de Alférez, según Fregueiro, en el ejército de los Braganza - lanzan sobre la Confederación Oriental tropas lusitanas cuya eficacia habrá de mostrarse cabalmente en la destrucción total de Misiones (la provincia argentina de nuestros días proviene de una colonización correntina posterior).

No por eso desaparece el afecto recíproco entre, por lo menos, Río Grande y Corrientes, mientras abundan las incomprensibles desinteligencias entre paraguayos y correntinos. Por su parte, Entre Ríos vincula cada vez más sus intereses a Buenos Aires, con la que comienza una disputa suicida del puerto emplazado sobre lo que será, con el tiempo, Poder Central argentino.

En 1832, el Partido Farroupilha (equivalente al sansculotte francés) trata de consolidar las luchas democráticas en el sur del Imperio do Brasil y funda la República del Piratini, por la localidad alegrense donde instala su Gobierno. Ferré la reconoce sin ambages; en los contactos del Piratini y Rivera, caudillo oriental, se acuña la idea de la Federación del Uruguay cuya "Armada": la zumaca garopera, artillada, de Garibaldi y corsarios correntinos de vieja data, destroza Browm el 16 de agosto de 1842 cerca de Esquina.

Finalmente, en los Protocolos de Paysandú del mismo año, superados rozamientos, desconfianzas y resquemores, con visible auspicio francés - los ingleses, como se sabe, eran dueños absolutos del puerto y el poder bonaerenses - se estatuye la Federación del Uruguay, a la que se incorpora Corrientes. Su ejército, nos cuenta Rial Seijo, integrado por orientales riveristas, riograndenses y correntinos -unos 8.000 hombres - enfrenta en el Arroyo Grande al de Rosas, y es derrotado completamente. Allí, puntualiza Rial Seijo: "Todo se perdió -dice el General Díaz en sus Memorias- hasta el honor ...La Federación del Uruguay...queda hundida en los campos de Arroyo Grande...(3)"

Una áspera tragedia recorre entonces "el país de Rivadeneira" a partir de la mitad del siglo XIX. La agresión que monta Inglaterra, tras la invasión brasileña a la Banda Oriental, destruye totalmente al Paraguay; Corrientes - hija dilecta de Asunción - se parte en dos, y los primeros degüellos en su tierra - escenario de buena parte de la Guerra de la Triple Alianza - habrán de producirse por mano propia. Y si la contienda dura hasta 1870, un año más tarde el Poder anglo-bonaerense saca del medio a Entre Ríos; al cabo de un decenio, cae sobre Corrientes y la despedaza.

Tan sólo Rio Grande do Sul consigue mejor suerte en la convulsa centuria en que se establecen las naciones de la Cuenca. Esto influye, sin duda, sobre el desarrollo de cada una de ellas y sobre la presente hegemonía de Brasil en aspectos substanciales no sólo del crecimiento capitalista, sino en sus posibilidades mismas de alcanzar ciclos inéditos de vida social. Influye, por supuesto, sobre el papel mentor de Porto Alegre cuya trascendencia, hoy por hoy, reside - nos lo asegura el Sub-comandante Marcos - en que no solamente ha sabido decir ¡No! a la decadencia del orden en vigor, sino que ha empezado a decir ¡Sí! a lo que urge en el mundo: dotar de porvenir a las nuevas generaciones.

Mirar hacia atrás, ver hacia delante

Si el futuro se vive - afirmó alguna vez Kierkegaard - con la mirada puesta en la ruta, comprenderlo significa mirar antes hacia atrás. De ahí la validez que, en las actuales condiciones, revisten tanto el sueño de Rivadeneyra como los hechos posteriores que, de una forma u otra, habrían de darle razón: entre los grandes ríos algo late, esperando su turno.

Aunque la visión de lo sucedido en el Plata durante el siglo XIX aparezca todavía deficiente, caben presunciones más o menos ordenadoras: al producirse la ruptura con España, brotes de manufactura rural y urbana, campesinos y comerciantes ligados al velero, resisten el creciente protagonismo de la Rosca anglo-bonaerense. De ahí los movimientos de aproximación, nunca plenos ni suficientes, entre países y regiones de la Cuenca. De ahí los vínculos, subsistentes aún y a pesar de todo, entre Paraguay, Corrientes - hoy, Nordeste argentino -, Rio Grande do Sul y Uruguay.

Por eso, al desmoronarse el esquema engendrado por aquel período y emerger la necesidad del MERCOSUR, espacios conflictivos, nunca cegados totalmente, parecen tender a llenarse, aunque bajo formas diferentes. Pues, sabido es que durante el ciclo de marras, la mayor parte del "país de los grandes ríos" ha sido una especie de territorio anexado cuya vida estuvo constantemente sujeta a los caprichos del área de acumulación. Y a lo largo de siglo y medio - el tiempo real de la nación argentina - ha oficiado de "proveedora de brazos" de las "provincias centrales", centro neurálgico del orden gestado por la Rosca decimonónica.

¿No contraviene esto a la actual región entre los ríos cuyo protagonismo crece mientras el antiguo esplendor pampeano parece escurrirse por entre las bocas de tormenta?. Ya que no cabe pretender, en país en trance de modificaciones tan hondas y en medio del desbarajuste del "mundo globalizado", la permanencia de instituciones cuyo desmadre ha ejercido, en alguna medida, de detonante crítico. Mediante el vigente reparto de la riqueza, una zona donde se produce más de la mitad del fluido eléctrico, buena parte de la ganadería no tradicional, el arroz y la madera, en tanto por sus puertos y puentes salen los dos tercios de lo exportado por la "cuasi nación", para usar un término en boga, no reúne con frecuencia lo indispensable para pagar a la administración ni, por supuesto, lo que requiere extraer a la población del fango en ciudades de crecimiento desmesurado.

Por eso, aunque no se trate de multiplicar las naciones en la Cuenca, corresponde empezar a discutir en las existentes, nuevas formas de autonomía... y esta vez verdaderas...Acaso convenga pensar en un Estado Libre Asociado del Nordeste - o del Norte Grande - poniendo fin a la contradicción que ha generado formaciones tan desencontradas en el interior del anacronismo argentino. Esto facilitaría relaciones muy fluidas entre los integrantes del área "federada" de ayer, como partes alícuotas de una democratización genuina que elimine de raíz toda injusta centralización.

Con lo que el MERCOSUR habría de instalarse en las antípodas de la Unión Europea donde, ante el creciente enfrentamiento con los Estados Unidos, se habla de nombrar un Superpresidente por la friolera de unos diez años...Y aunque se haya recortado el período a cuatro en las primeras jornadas de la Convención, lo del Superpresidente ha ido cobrando asidero..."Hoy -asegura el centrista Marco Fellini-está claro que se necesita un Presidente fuerte. Lo quieren todos los países grandes..." Con tal fin, representantes de Italia, Gran Bretaña y Francia, a pesar de sus diferencias cuando la guerra en Irak, se han puesto de acuerdo en lo de "la Presidencia única para el Consejo europeo y la Comisión..." burlándose de los reclamos democráticos del Continente entero(4). Mientras el capitalismo dure, por consiguiente, estarán en acecho sobre las naciones menores los peligros de un área dominante.

Al contrario de la discusión en la Cumbre, entretanto, los barruntos de la "democracia de multitudes", en la definición de Pietro Negri, supone la devolución a las comarcas de toda aquella soberanía conculcada por el ordenamiento piramidal, tanto como suprimir "la carrera política", cuya representación se sujeta a la del Partido a que pertenece el legislador. Proponer un tipo diferente de representación demanda, por lo tanto, la subordinación del representante al cuerpo social que representa, merced a un adecuado sistema electivo y la aplicación del Derecho de Revocatoria, dando al traste con el modelo institucional norteamericano, tan caduco hoy como podrido por dentro. Sólo así puede cesar el desvarío de nuestros días, sin tanto "desorden" ni desgarrantes fracturas, permitiendo, al mismo tiempo, restañar las heridas que la crisis infligió al tejido de la Sociedad Civil.
Ciudad de Vera de las Siete Corrientes.
De enero del 2002 a mayo de 2003.

(1).- Obviamente, esta enseña se halla involucrada en el enciclopedismo de la época, y sus colores aparecen en la misma Revolución Francesa. Si apelamos a Rabelais, el blanco equivale a "galo" y el azul, a "divino" (o celestial), es decir, a la monarquía gala de origen divino, distintivo de los Borbones antes y después de la explosión revolucionaria, cuyo objetivo inicial la convierte en Tricolor: azul, blanco y rojo ( ¿el de los gorros frigios del Faubourg Saint Antoine?). En otros términos, Monarquía Constitucional, propuesta que, como se sabe, cuando el Terror republicano haya de castigar a la conspiración de la Aristocracia, los Austria y Luis XVI, queda, como quien dice, sin efecto. Volviendo al Plata, aquí los tres colores aparecen en los pabellones de Paraguay y de la Confederación Oriental del Paraná.
Por otra parte, si queremos sondear en interrogantes aún sin respuesta: ¿a qué "patria" alude Belgrano en sus palabras últimas, cuando la bandera izada por él en las barrancas del Juramento ondea también en los ejércitos peninsulares que combaten a Bonaparte? ¿La de la Nueva España que sostenían los liberales de Cádiz, con Alcalá Galiano a la cabeza, en cuya base se inscribían naciones autónomas tanto aquí como en Europa, aunque ligadas por el cordón umbilical español?

(2).- Eduardo Rial Seijo: "RP Fray Juan Pablo de Rivadeneyra. Un gallego entre los Guaraníes", en: "Primer Congreso de Historia de la Provincia de Corrientes. El Interior y su Historia", pgs. 311 á 325, Moglia Ediciones, Corrientes, 2001.

(3).-Eduardo Rial Seijo: "La Federación del Uruguay y su efímera existencia", en: "Segundo Congreso de Historia de la Provincia de Corrientes", pgs. 335 á 347, Moglia Ediciones, Corrientes, 2002.

(4).-Giuseppe Sarcino: "Il dilema su "Mister Unione": fisso, unico o in evoluzione?" y Claudio Lindner: "Corsa alle sedie que contano", Corriere della Sera, 16/V/2003. "El 25 de abril Giscard D Estaing había asegurado que se trataba de restablecer el equilibrio entre el ejercicio de la competencia nacional de los Estados y la gestión común de la competencia transferida a la Unión". En buen castellano, reconocer el peso específico de quien puede más."D Estaing, reportaje de Claudio Lindner: "Sará un "Unione forte e democratica?", Corriere della Sera, 25/IV/03. Está claro lo que algunos entienden por democracia, aún a costa del choque con las naciones pequeñas, las regiones y lugares. En Italia, este conflicto ha llegado a plantear la erección de dos capitales, acusando a Roma "de ladrona" por su manejo indiscriminado de los fondos comunes. Escocia, en el Reino Unido, ha comenzado a retirar de Londres la atribución a encargarse de sus relaciones con el resto del mundo; Córcega, a su vez, rechazó hace poco el Estatuto autonómico propuesto, como concesión generosa, por París. Mientras tanto, el Pacto de la Moncloa, con fisuras en su compacidad democrática, se ha visto sacudido en comprensibles desinteligencias entre paraguayos y correntinos. Por su parte, Entre Ríos vincula cada vez más sus intereses a Buenos Aires suficientemente experimentados en la diferencia entre un objeto de erudición y una cosa pensada".