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Sábado 08 de noviembre de 2003 
David Martínez

Antología poética
David Martinez nace en Caá Catí - cuna de poetas - y se suma a los grandes de la poesía lirica del cincuenta en nuestro país. Vivió en Buenos Aires, donde en sus últimos años fue crítico literario del Diario "La Nación".

Libros: "Los hombres pájaros"
Libros: "La orilla desierta"



Otros títulos
La pintura como un laboratorio de exploración
Nuevo número de la revista cultural
El reto de una antigua ilusión
La estratagema de Zalmoxis y sus variantes protefilosóficas
Aclaraciones para un verano calentón
Francisco Madariaga en el recuerdo
Algunos de sus libros y poemas traducidos a algunas lenguas y elogiados por voces como la de Juan Liscano, son "Resplandor del olvido", "Penúltima estación", "La tierra que fue mía", entre otros títulos.

Un verso límpido y frágil hace a esa lírica tan rica en la Argentina de los cincuenta. Como muestra de ella y continuando con la Antología iniciada on Camozzi Barrios, copiamos un arquetípico poema del poeta paseño, que incorpora nuestras letras a la gran tradición poética Argentina.

CANCION DEL PEQUEÑO OLVIDO
Cierro mi olvido
sobre una luna gris,
en un pueblo sin nombre, donde mi voz se apaga
para no encontrarla.

Solo viven mi espera
y una calle sin nadie.
No estoy más.
He ido lejos con el cansancio de mi cuerpo.
Hoy podría ser el día de mi primer llanto.
(Nunca sabré como fue el día de mi primer llanto,
como no sabré del primer día de mi ausencia.)
El tiempo se ha detenido en mí.
Puede disolverme la lluvia, amenazarme un relámpago
próximo a caer sobre mi sien.
¿Adónde he ido? ¿Por qué me tiran palomas de las venas
y me cubren herrumbres y raices que echan un agua
extraña?

Lo más exacto es que esté enterrado
con un manoverandá de pájaros
con treinta y dos años en la voz
y una fotografía caída del recuerdo.
Canta, Yeruti:
Él se perdió a orillas de un pueblito lejano.
Guardadle sobre unos cabellos mustios.
Si queréis, entre dos guitarras sin cuerda.

EL CERCADO DE BRILLOS
Azul de tardes,
fuegos,
de invocaciones
conmigo vienen,
vuelven,
en bogar de canoas
por estos lagunares.
¡Riacho Rincón!
Desnudo
junto totoras, juncos....

Sientan mi mano en paz que mece el agua,
peina brillos....
Y Dios mira,
la virgen canta
¡en Caá-Catí!

*Selección realizada por Oscar Portela