SECCIONES

PORTADA
POLÍTICA
ECONOMÍA
SOCIEDAD
UNIVERSIDAD
OPINION
ESPECIALES
HISTORIETA
MOMARANDU

SUPLEMENTOS

Suplemento de Cultura y Espectáculos Suplemento de Deportes Poesía, arte y literatura del Mercosur Galerías de fotos

CONTACTOS

CORREO DE LECTORES
ESCRÍBANOS
Sábado 08 de noviembre de 2003 
La orilla desierta
De Carlos Barbarito* (de próxima aparición, Ediciones Andrómeda, San José de Costa Rica)

Otros títulos
La pintura como un laboratorio de exploración
Nuevo número de la revista cultural
El reto de una antigua ilusión
La estratagema de Zalmoxis y sus variantes protefilosóficas
Aclaraciones para un verano calentón
Francisco Madariaga en el recuerdo
(Por Guillermo Fernández

Probamos un gran pesimismo en cierta poesía de hoy. Pero cuando no es posible flirtear con ideas de celebración, como lo pudo haber hecho Walt Whitman o Saint John Perse, el oficio del poeta enfrentado a su realidad se torna más oscuro y difícil cuanto más coherente.

Tal es el caso de Carlos Barbarito, cuya obra, de un tono bíblico peculiar, no tiene, sin embargo, los consuelos del poeta de los Salmos. El ojo de Barbarito, fragmentado en visiones como espejos rotos, solo está en capacidad de rendir cuentas de lo que percibe: un caos de cosas sin meta en el universo. A veces hay belleza, pero en contraste con una atmósfera trágica que es la res extensa del mundo, su fundamento y argamasa. Oprime en sus versos un materialismo fatalista que expresa la idea incurable del deterioro cosmológico, no como crueldad del tiempo, sino como mácula de nuestra propia existencia.

Materia de la poesía de Barbarito es la desilusión, pero una desilusión tratada sin solemnidad, ni filosofía. El poeta argentino traduce de la cotidianidad el tono específico de toda una época. Le bastan los elementos más simples para hacerlo: "Y el aire y el agua se empobrecen, pierden altura y medida..." Una recuento sensorial y doloroso acaba por llevar al creador una búsqueda sin asidero: "Golpeo y no hay respuesta, / manos y manos, manchadas de musgo, / hollín y herrumbre." Por doquier la impureza es signo visible de la civilización que ha oscurecido y desacralizado el mundo. La culpa entreteje toda la naturaleza y le confiere esa textura de intensa corrupción humana.

Barbarito, en consonancia con la tradición poética de que el hombre y la mujer se han perdido a sí mismos, es el cantor melancólico de cómo esa pérdida se percibe en cada acto y expresión viva del entorno. Vientos que barren cenizas, frutos perforados, mujeres que orinan sustancias de miedo, el deseo sin pellejo, el amor cercado... ¡La vida vive una pesadilla y todo es engranaje de una equivocación desastrosa!.

Con toda esa desesperanza, el verso de Barbarito es consistente: no se refocila en el dolor como el de Vallejo, sino que lucha contra su propia perplejidad, buscando empecinado la misma claridad secreta que arrojan, tal vez, las preguntas impotentes que le lanzamos a "ese error instalado en el mundo".

*CARLOS BARBARITO: (Pergamino, Buenos Aires, Argentina, 6 de febrero de 1955). Algunos títulos de sus obra: 1985. Teatro de lirios. Acerca de las vanguardias. Bestiario de amor. La luz y alguna cosa. A Cecilia, en memoria. Premios: Premio Fundación Alejandro González Gattone. Premio Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industrial Editorial, Fondo Nacional de las Artes. Premio Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber. Premio Tierras Planas. Premio Fundación Argentina para la Poesía. Gran Premio Libertad. Premio Raúl Gustavo Aguirre de la Sociedad Argentina de Escritores.