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Cultura & Espectaculo Corrientes Viernes 02 de octubre de 2003 
Ceballos con Momarandu
La política correntina es de ficción
(Por María Laura Riba). "Los entretelones de la política correntina dan para la ficción desde siempre" Así lo señaló el escrito correntino José Gabriel Ceballos al ser entrevistado por momarandu.com, a raíz del premio obtenido en España, "Ciudad de Alcalá".

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Premio que consta, además del valioso reconocimiento internacional, de 5000 euros y la edición de la obra.

José Gabriel Ceballos, escritor correntino (Alvear), reconocido internacionalmente, fue galardonado hace pocos días con el premio "Ciudad de Alcalá", (España), concurso organizado por el ayuntamiento del lugar y por la fundación Colegio del Rey. Este galardón fue para su novela "Víspera Negra", que narra los sucesos registrados en las instancias previas a la inauguración del leprosario de la isla del Cerrito en el año 1939 y que tiene como protagonistas al político Juan Ramón Vidal y al doctor Miguel Sussini.

"El premio se entrega el 9 de octubre a las 8 de la tarde, momento en que, según me ha dicho, alguien fue bautizado Miguel de Cervantes, pues se ha instituido en homenaje a este episodio", explica el escritor y enseguida agrega: "Yo no voy a ir ahora, porque con esta cuestión de la sequía ando a los piques con mi trabajo rural, y además tengo el pasaporte vencido. Le pedí a Rodrigo Galarza, que vive allá, que lo reciba por mí. Es otro honor que me represente un poeta de la talla de Rodrigo. Pienso ir en Abril, cuando sea presentado el libro".

"Ciudad de Alcalá" se agrega a la lista de los recibidos premios EDUCA, en San José de Costa Rica, Alberto Lista de Sevilla (España) y primer finalista en el Premio Pocaterra de Venezuela.

Sin titubeos ni retrasos, unidos por los infinitos caminos de la red, José Gabriel accedió a entrevistarse con momarandu.com. Él, desde su Alvear natal, nosotros desde este lado de la capital correntina y en el medio, la espléndida comunicación que permite el correo electrónico.

- Considerando que este premio también fue recibido hace alrededor de 20 años por David Viñas y luego por Álvaro Abós, entre otros, ¿se siente el peso de una responsabilidad especial o es mayor el disfrute y el presente?
- Sí, claro que se siente algo especial por el hecho de que lo hayan ganado esos dos escritores, a los que yo agregaría el nombre de Roberto Bolaño, a quien también admiro enormemente. Pero no es ningún "peso". Es una doble alegría. Una enorgullecedora alegría, lo cual intensifica el disfrute del presente.

- ¿Por qué el leprosario de la isla del Cerrito y Vidal y Sussini? ¿Cómo se hace para universalizar algo tan local?
- De alguna manera, esa historia del leprosario y la pelea entre Sussini y Vidal (que, por supuesto, en la novela está muy potenciada por la imaginación) simboliza todo un momento del mundo, el de esos días de 1939. Hitler empezaba a extenderse (Checoslovaquia,etc.); asumía Pío XII, Madrid ya era de Franco. Era un momento muy negro, muy terrible para la humanidad. En la escala local, la "guerra de la isla del Cerrito", significa todo eso, que, por la breve investigación que hice a través de los periódicos de la época (en la cual me ayudó invalorablemente la antropóloga chaqueña Elizabeth Bergallo) se respiraba aunque no se veía, toda esa atmósfera de locura y de muerte.
Desde lo "macro", que sería la iniciación de la escalada del nazismo, hasta lo "micro", que es esa fuga en plena tormenta de algunos leprosos de la concentración que había planeado Miguel Sussini para emprender el viaje clandestino a la isla, todo pretende reflejar esa "negrura" que está incluso en el título. Sin embargo, es una novela optimista, quizá desmesuradamente optimista, esperanzada. Termina con una frase muy elocuente, que la repite Sussini en su discurso de inauguración, y que la toma de otro personaje, el acaudalado campesino Manuel Díaz: "Porque a pesar de todo, señoras y señores, hay que confiar en la inteligencia que trabaja para el bien". Creo que eso fue lo que pesó en el jurado, a la hora del fallo: en un contexto muy parecido al que vive hoy la humanidad, con Bush, Bin Laden,con la estupidez política y la injusticia globalizadas, etc, "a pesar de todo", hay que confiar en la inteligencia que trabaja para el bien.Así que lo del leprosario no es tan local como puede parecer.

- "Víspera Negra", ¿es novela de ficción o novela histórica?
- Novela de ficción montada en algunos pocos datos y personajes históricos. Eso lo aclaro muy bien en una nota de autor, en la primera página.

- ¿Los entretelones de la política correntina, en ciertas oportunidades, dan para desarrollar una ficción? - Los entretelones de la política correntina dan para la ficción desde siempre. Lo que hay que evitar es trasladar a la literatura el grotesco real de la política correntina, porque es tan feo que la literatura no se lo merece. Apenas da para la caricatura más estúpida.

-¿Cómo ves a la literatura en nuestro país y en particular, en nuestra provincia?
-La veo muy tocada por la crisis. Esta desmoralización que los dos últimos años, sobre todo, trajeron para la cultura nacional, en el más amplio sentido de la palabra cultura, sin duda han hecho estragos en las élites literarias. Y me parece muy saludable. Para los escritores argentinos se terminó el macaneo, las poses, las tilinguerías, como para la gente de cualquier otra actividad en este país. Ahora el escritor tiene que ser el escritor de verdad, no el proclamador de abstracciones, no el burócrata de la cultura oficial, no el figurón de las grandes editoriales. Así como el empresario tiene que hacer verdaderamente empresa, el escritor debe dar cuenta permanentemente de su literatura, de la calidad de su obra. Ya nadie cree en las "estrellas", éstas perdieron vigencia. Hay que laburar a pleno para innovar, para seducir, para proponer cosas nuevas.

- ¿Cuál es tu modo de tratar el lenguaje a la hora de escribir?
- Siento que mi literatura tiene que ver cada vez menos con el lenguaje, en términos académicos o "de cosa correcta". Lo que cuenta es transmitir, el voltaje, la respiración de la forma, pero entendiendo a ésta siempre como una herramienta, como un medio al servicio de la imaginación y las emociones y no como un fin. Yo nunca me olvido de un peón de campo analfabeto que, cuando yo era gurisito, me narraba cuentos como los dioses, casi con balbuceos.