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Cultura & Espectaculo Corrientes Viernes 22 de agosto de 2003 
Osvaldo Burgos
"Tocar el sticker es una búsqueda permanente"
(Por Ángeles D`Aveta). "Tocar el sticker es una búsqueda todos los días", dice Osvaldo Burgos aferrado a ese extraño instrumento artesanal que pocas personas en el mundo conocen y muchas menos todavía saben ejecutarlo (en Argentina son sólo unos veinte los stikinistas). Hace seis años estudia música en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y en medio de una breve visita a esta ciudad habló con momarandu.com

Audio de la música de Osvaldo Burgos
Se suspendió por mal tiempo una sesión fotográfica sobre el Puente M. Belgrano


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Osvaldo Burgos tiene 25 años, desde los últimos tres toca el sticker "y estoy cada vez más entusiasmado con eso ", dice. El sticker se ejecuta con una técnica de percusión sobre las cuerdas, "como en un piano", que otorga una sonoridad especial a la música. Tiene también un sitema electrónico que permite ecualizar. "Es una especie de bajo y guitarra mezclados", comenta el músico.

Debe ser por esa relación entre las distintas herramientas del sonido, que la guitarra lo llevó al sticker: "Porque la guitarra sola no cubría mis inquietudes", explica. Pero aclara que, "no era un problema de la guitarra, sino mío, algo que no me alcanzaba, no me satisfacía, me faltaban un montón de cosas para llenarla con mi música".

Después del primer contacto, comenzó una búsqueda tras otra. Osvaldo cuenta que conoció el sticker "a través de unos amigos" y que lo más difícil fue conseguirlo porque hay que encargarlo a California, "pero costaba demasiado caro el trámite de exportación", dice. Finalmente consiguió uno en Buenos Aires, usado, que había venido de Estados Unidos para su anterior dueño.

Si bien el stick fue inventado hace más de treinta años, todavía es muy poco difundido: "En Argentina están los stikistas bastante por su lado, pero en el mundo hay lugares donde se juntan e intercambian formas de tocar", dice el artista para explicar el movimiento generado alrededor del instrumento. De todas formas, solo lo ejecutan unas 20 personas en el país y algunas decenas más en el mundo. El luthier que lo inventó "no le dió la licencia a ninguna fábrica". El máximo exponente argentino de lo que pasó a denominarse "el stikinismo" es Guillermo Sidels.

Osvaldo dice que es impresionante la posibilidad de componer que brinda el sticker: "Porque no hay estereotipos ni formas para tocar". Por eso él elije seguir buscando, investigando, profundizando ese descubrimiento de la música que hace todos los días. "Mi idea es probar la fusión con instrumentos regionales y hacer trabajos interdisciplinarios, que incluyan voces guaraníes.

Pero también quiere seguir presentando al sticker para que se difunda y la gente aprenda a conocerlo y disfrutarlo.

Mientras tanto, sigue probando nuevas formas de tocar, melodías escondidas detrás de esa caja de madera alargada con cuerdas extrañas. La misma que pareciera imposible de entregar sonidos conmovedores. Idea que se derrumba al escuchar algunas de las canciones que de allí surgen. "Alfonsina y el mar", por ejemplo, difícilmente transmita una tristeza tan dulce sino saliera de ella.