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Cultura & Espectaculo Corrientes Miércoles 13 de agosto de 2003 
Ramona Galarza con Momarandu
"Uno tiene que escuchar, pero no copiar"
(Por María Laura Riba). Así lo expresó a momarandu.com Ramona Galarza en su última visita fugaz a Corrientes, donde no estuvieron ajenos ni el canto ni el chamamé. "Vengo muy rápido, raudamente a Corrientes; por razones de salud de mi marido no me puedo ausentar mucho de Buenos Aires, pero vengo a Corrientes porque yo soy feliz estando acá", así comienza ella a decir, con las "erres" sonantes y bellas, mientras la cinta gira

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. Contar que Ramona Galarza es una de las más prestigiosas representantes del chamamé, no es novedoso. Sin embargo, a veces es bueno recordar el porqué de esta apreciación, el porqué, desde hace muchos años, se la sigue considerando la "reina" o la "novia" del Paraná.

Allá, por lo años sesenta, alcanzó gran popularidad y fue parte indiscutible del denominado "boom folklórico". Su notoriedad hizo que la Municipalidad de la ciudad de Corrientes, en 1967, la nombrara "Hija dilecta de la ciudad". Desde entonces continúa cantando en cuanto escenario sea requerida y en cualquier lugar del país o del exterior. Ramona trae a la memoria aquel tiempo, su ida a Buenos Aires para trabajar, sus referentes: "uno tiene que ir a Buenos Aires para poder transitar todo el país. Acá, la gente siempre me ha tratado muy bien; yo soy feliz estando acá porque la gente hace que me sienta bien en mi lugar, en mi provincia. Yo me fui de Corrientes porque tuve una oportunidad para irme; fui a hacer una película... antes, ir a Buenos Aires era bastante complicado porque nuestros padres no nos dejaban ir así nomás; pero fui y paré en la casa de una familia amiga y ahí, el maestro Herminio Jiménez me llevó al sello para el cual trabajé veinticinco años... y ahí empezó todo. No tuve maestros; no, sino grandes referentes, porque cada uno tiene que hacer su personalidad propia. Uno tiene que escuchar, pero no copiar. En aquel momento había grandes intérpretes como María Teresa Márquez... acá estaba la Orquesta Folklórica de la Provincia, la cual integré junto a Ernesto Dana que cantaba también, Cocomarola, Tarragó Ros, Montiel...bueno, toda esa gente estaba en el sello en el cual después yo grabé. Yo llegué en un momento en que el folklore era un boom y me aceptaron. Todo era folklore y justo llegué yo con el chamamé y me fue muy bien, gracias a Dios. Entonces, toda la cuestión chamamecera fue levantándose a la par y bueno, creo que ahora el chamamé tiene un buen lugar, que lo tiene que tratar de seguir defendiendo. Yo sólo soy un granito de arena que llegué en el momento justo, pero antes que yo estuvieron quienes ya nombré... Montiel, Sosa Cordero, Tarragó Ros, Cocomarola, Vera Lucero... toda esa gente es la que hizo todo. Yo tuve suerte de llegar justo en ese momento."

Ramona Galarza realizó numerosas giras por Latinoamérica y cantó en dos de los lugares más codiciados por los músicos: Lincoln Center y el Carnegie Hall de Nueva York. También participó de varias películas argentinas: "Alto Paraná" (1958), "Buenas Noches, Buenos Aires" (1964), "Argentinísima" (1972) entre otras. En la particular voz de Galarza ya se han hecho clásicos varios temas, como "Km 11", "Collar de Caracolas", "Pescador y Guitarrero", "Río rebelde", "Merceditas", "Virgen de Caacupé" y "Bañado Norte". En el año 1985 recibió de la Fundación Kónex, el "Diploma al Mérito – Cantante Femenina de Folklore" y diez años más tarde, en 1995, también obtuvo la misma distinción; sólo por mencionar algunos de sus numerosos premios a lo largo de su carrera artística. Por el año 1993, junto a otra correntina, Teresa Parodi, recorrió el país con el espectáculo "Correntinas". En la actualidad continúa cantando en diferentes lugares de la Argentina, "la gente me sigue teniendo en cuenta y me llaman; ahora canto en Buenos Aires y el viernes y sábado estoy en Rosario. Tengo una participación en el último CD de Aníbal Maldonado y parece que ahora voy a grabar un nuevo CD".

Y el chamamé, siempre la música del litoral la lleva a escucharla donde esté, aunque sea por breve tiempo, "siempre que vengo a Corrientes, trato de escuchar la radio y escucho chamamé... eso me parece bien y pienso que así debe ser; me pone contenta saber que acá se sigue escuchando el chamamé y allá, en Buenos Aires, también se escucha mucho. Yo estuve en un lugar enorme, Radio Estudio, donde van muchos paraguayos, correntinos, formoseños... es increíble como bailan y se saben divertir. Bueno, de ahí me contrataron y me fue estupendamente bien".

En relación a la aparición de nuevas figuras en el folklore argentino, ella prefiere mostrarse discreta y optimista, aunque también deslizó alguna que otra crítica a los medios de difusión, "yo creo que hay algunas nuevas figuras, pero como no estoy mucho acá no puedo decir cuáles son... allá, en Buenos Aires, hay algunos conjuntos...pero todo depende de la difusión... la televisión ya sabemos que no da lugar a nada que sea folklórico... es muy difícil...En buena hora que existan músicos argentinos que despierten interés en la juventud, que se valoren a los artistas nuestros, me parece bárbaro; pero eso no quiere decir que nosotros no podamos aportar nuestro granito de arena, poner nuestra música también".

Y cuando se le pregunta qué expectativas tiene con respecto a la música de Corrientes, no puede evitar responder con cierto aire de nostalgia y sin negarlo ella desea, "yo quisiera poder estar más acá para poder hacer otras cosas, pero por ahora no puedo... mi centro está allá. Estando acá podría ver qué se puede hacer; realizar cosas que a la gente le guste. Es el tiempo el que me falta. El asunto es tener tiempo". Y la música sigue siendo su guía, nunca lo ha negado, "la música es muy importante. Cuando uno transita muchas veces el escenario, entonces se da cuenta de que a uno le gusta hacer lo que está haciendo. Por lo menos para mí es así. Hay un aforismo que dice "creí cantar mi felicidad, pero la felicidad era mi canto" y yo me doy cuenta que cantando en un escenario soy feliz.

Mientras pueda hacerlo, lo voy a hacer". Y lo seguirá haciendo, sin arrepentimientos, "no me arrepiento de nada en mi carrera, porque creo que no hice cosas tan malas de las cuales arrepentirme. Lo que lamento es que no pude hacer más cosas. Hice lo que me gustaba, me permitieron hacerlo y yo agradezco a la vida y a Dios porque pude hacer algo de lo que a mí me gusta, entonces...bueno... si no se dio más, Dios sabrá por qué". Y por último, siempre con Corrientes presente en cada viaje y en cada pensamiento, Ramona Galarza, por si hace falta, aclara, "a mí la palabra homenaje no me gusta, pero acá siempre fui considerada. Yo guardo todos los recuerdos". Y después sonríe, saluda, agradece, se desliza en un imaginario camalotal y se va.