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Sociedad País Domingo 05 de julio de 2003 
MADRES DE PLAZA DE MAYO
“No estamos esperanzadas sino expectantes”, dice Mercedes Meroño
(Por María Laura Riba, desde Buenos Aires).- Así dice ante Momarandu.com la vicepresidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Mercedes Meroño, al ser consultada acerca de los primeros pasos del presidente de la Nación, Néstor Kirchner

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Hace frío y llueve. En Buenos Aires llueve. Recorro la calle Hipólito Yrigoyen. Me detengo al 1500. Allí, un cartel azul y un pañuelo blanco, da la bienvenida. Hace frío, es cierto, pero adentro, en el café literario Osvaldo Bayer –“porque los homenajes hay que hacerlos en vida”– está agradable. Ya dentro de él, toco un timbre que marca la puerta a la que, me dijeron, debo llamar. Espero. Con suavidad, alguien hace girar la llave dos veces. Ese alguien es una de las madres de la Asociación. Una de las madres de Plaza de Mayo. Lenta y suave. Pequeña y etérea. Me invita a pasar. Entonces sale al encuentro otra madre, la vicepresidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Mercedes Meroño, decidida y vivaz, sin titubeos, con una mirada al futuro que enseña a mirarse. Sobre el escritorio comienza a girar el grabador de momarandu.com y por unos instantes, el tiempo se demora en sus palabras:

–Ustedes estuvieron con el presidente Kirchner y le acercaron un petitorio...
–... presentamos “exigencias”, porque creemos que los pueblos tienen derecho a exigir. Una cosa es pedir y otra cosa es exigir...

–Bien. Entonces ¿cómo están viendo las medidas del presidente? ¿Están acordes a sus exigencias?
–Yo creo que lo que está haciendo, no se lo puede criticar. Como le dijimos el primer día al presidente, las madres estamos “expectantes” no “esperanzadas”, que son dos cosas muy distintas. Nos parece bien porque está atacando puntos importantes que nadie se había atrevido a atacarlos, vemos que el pueblo está “conforme” con lo que se está haciendo, salvo excepciones. Nosotras vamos a seguir yendo a la plaza... las protestas que tengamos que hacer las vamos a seguir haciendo. Nos parece que es una cosa distinta a la que hicieron los demás gobernantes... también se le ha planteado una cosa distinta al Fondo Monetario... No es que tengamos esperanzas, porque los políticos siempre prometieron y jamás cumplieron; pero, hasta ahora, no podemos decir nada. Por supuesto que con la cuestión de Beliz nosotras vamos a seguir insistiendo, porque es una cosa muy peligrosa; es un fascista, del Opus Dei...

–Ahora ustedes dicen que están “expectantes” no “esperanzadas”. Cuando las recibió Rodríguez Saa, ¿cómo se sintieron?
–Eso fue una cosa muy distinta. Nosotras a los presidentes les pedimos una entrevista y yo no sé si Rodríguez Saá sabía que iba a durar poco o algo así, lo cierto es que cuando fuimos a pedir la entrevista nos hizo pasar y recibió a las madres en ese momento. Nada más que eso. Nunca pedimos nada para nosotras. Nosotras pedimos la libertad de los presos políticos, como también le exigimos al presidente que la gente que reclama en las calles por trabajo, deje de estar procesada. Todos sabemos que del procesamiento a la cárcel hay muy poco camino. Esta gente que está procesada no pide planes “Trabajar”, han salido a pedir “trabajo”; quieren hacer obras, presentan proyectos. Estamos expectantes con respecto a ver si el presidente Kirchner va a aceptar estos proyectos que mucha gente se los ha alcanzado... también sabemos que las cosas no son fáciles... las madres estamos con los trabajadores, con los que tienen proyectos, con los que pueden hacer sus propias casas... todos deberían tener trabajo porque el trabajo dignifica. No estamos de acuerdo con los que piden planes.

–Dice que el pueblo argentino no está “esperanzado” ni “expectante”, sino “conforme”...
–...hay otro ambiente en la gente. No hay esa animosidad en la calle, esa bronca en la calle. Algunos expectantes... otros esperanzados... otros conformes... esa es la impresión que me da y me parece que eso no es malo. Ahora espero que el presidente cumpla esas expectativas, esas esperanzas.

Las Madres acaban de participar en Puente Pueyrredón de un enjuiciamiento público por los asesinatos de Maximiliano Costeki y Darío Santillán.

"Fue un juicio ético, ahí mismo en el puente y por eso estuvimos", dice orgullosa.

–¿Y qué hay de las rondas a la Plaza?
–No vamos a dejar de ir a la Plaza de Mayo hasta que no se cumplan con nuestras expectativas. Más que nada es el encuentro con nuestros hijos en la plaza de las protestas... ya no hablamos de poner presos a los dictadores porque ninguno va a estar preso porque ya tienen más de setenta años. Esa justicia es toda una mentira, una farsa, porque hay muchos presos, en las cárceles argentinas, que tienen más de setenta años y no tienen ese beneficio. Hoy, nuestra lucha es hacer lo que nuestros hijos querían, por eso la Universidad, el café literario, la librería... Crear para las generaciones futuras.

–¿Creen que es imprescindible la unidad de Latinoamérica? ¿El Mercosur parece posible?
–Ojalá que se pueda hacer. Debemos oponernos al ALCA; si nosotros nos metemos ahí, nos van a comer más todavía. Si ahora casi no opinamos, adentro del ALCA, no vamos a poder ni respirar. Nos tenemos que unir sino estamos perdidos. Es una necesidad, pero yo nunca creo en eso de que “cuanto peor, mejor”. Antes de que llegue lo peor, tenemos que unirnos.

Sembramos ideales para cosechar esperanzas

La Asociación Madres de Plaza de Mayo no se ha quedado en la tristeza de la ausencia y ha salido a sembrar ideales. Es así que han creado la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Al respecto.

Mercedes Meroño explica: “ Nosotras queremos sacar de esta Universidad gente que no esté solamente para ganar dinero sino para hacer lo que nuestros hijos querían, aquello de que “el otro soy yo” y que vayan a enseñar al pueblo cuando el pueblo no pueda venir. Nos gustaría hacer escuelas y no solamente donde los chicos no van a la escuela porque no tienen zapatos o posibilidades sino porque no tienen apellido. Para que los chicos no tengan que prostituirse para llevar la comida a su casa... el otro día, un señor de Santiago dijo que la única entrada que había en su casa era la de sus hijos de ocho y doce años que se prostituían... La prostitución viene cada vez de más abajo y hay que acabar con eso y eso sólo se consigue con educación, educación y educación. Por eso nosotras queremos formar jóvenes que vayan a enseñar a donde el estado no llega o no quiere llegar; porque todos los gobiernos de América Latina, incluso los que se llaman dictaduras o, hipotéticamente, democracias, lo primero que bajan es el presupuesto en salud y educación y nosotras creemos que no hay democracia donde hay un hombre que no tiene trabajo”.

El año pasado egresaron los primeros alumnos de la Universidad y ellas mismas realizaron con acrílico los primeros títulos que se dieron “para que no se borren” y cada alumno hizo una promesa que fue tomada por las dos madres de mayor edad que aún están en actividad en la Asociación, de ochenta y nueve y noventa años, respectivamente. Los juramentos que se tomaron, que no fueron obligatorios, tuvieron que ver con la lucha de los desaparecidos, con el compromiso social.

“No se hizo por la patria, por la cual todos juran sino por el compromiso y la verdad es que estuvieron todos muy felices”, acota Meroño.

“La vida vale, única y exclusivamente, vida”

“Lo único que queremos dejar claro es por qué las madres no aceptamos nunca lo que el sistema da. Ni monumentos, porque los mismos que hicieron las leyes de Punto Final y Obediencia de Vida son los que hacen los monumentos. No aceptamos museos, exhumación de cadáveres... no aceptamos nada de lo que sea muerte y mucho menos reparación económica. Somos el único organismo que no acepta la reparación económica. Las madres sostenemos que la vida vale, única y exclusivamente, vida; que la vida no tiene precio. Nos quisieron dar 250.000 dólares... mucho dinero.... esa fue la división de las madres en el año 1986: de las que querían cobrar y de las que no queríamos, de las que querían puestos políticos y las que no queríamos... Claro que nosotros somos una Asociación que hace política, pero no somos partidistas, no tenemos partido político. Somos representantes de treinta mil desaparecidos que podían no pertenecer a partidos políticos. Por eso la socialización de la maternidad; el nombre de nuestros hijos en los pañuelos. No aceptamos firmar un papel en el cual decía que vos considerabas que tu hijo había fallecido en tal día y por eso cobrabas. Nuestros hijos no fallecieron, los hicieron desaparecer. No podemos cambiar la historia y las que aceptaron están vendiendo su sangre y sus ideales. Creemos en la lucha de los pueblos, creemos que los pueblos tienen que estar movilizados y creemos mucho en los jóvenes. No creemos en esos que dicen “vos sos joven, no te preocupés, divertite”. No. Creemos en el “sos joven y preocupate, porque mañana vas a ser viejo y no servís”. Mañana es tarde. Y si sos joven con mente de viejo, peor todavía. Hay que divertirse, claro, pero sin dejar de pensar.

Somos orgullosas madres de hijos revolucionarios, porque en nuestro país ser revolucionario sería que todos tuvieran derecho a la vida, al trabajo, a la vivienda, a la salud y a la educación. Cinco cosas que dice la constitución y nadie las cumple. Eso querían nuestros hijos y eso queremos nosotras”.

No fue de golpe

“El éxito, en Argentina, de Fidel Castro no fue de golpe. La gente sabe lo que los medios de comunicación que pertenecen a las multinacionales, le da. El otro día escuché decir a un tipo, porque no se lo puede llamar una persona, que el Che era un loco, un aventurero. Pero qué hermosa locura, ¿no?. Pobre hombre... porque si eso que dice lo siente... qué poca cosa... Con esto quiero decir que, quienes, hipotéticamente, se llaman periodistas, que, en verdad, son seudo periodistas, presentan las cosas como quieren. Ningún presidente, en ningún lugar del mundo, pudo hacer lo que acá hizo Fidel. No me sorprendió la cantidad de gente que convocó. Es más, conozco casos de chicos que estaban en su casa y se dijeron “¿qué estoy haciendo acá?” y se fueron para allá”.

Una anécdota del Che

“El otro día estuvo acá su hija y contó cosas de su vida que nos enriqueció muchísimo. Habla del Che como “mi papá”. Se acordaba de él, cuando en el pasillo de su casa, resonaban sus botas al llegar a la casa.

Otro recuerdo que contó fue cuando una noche, ya había cenado en la casa de unos amigos, y cuando ella regresó a su casa, había invitados, quiso cenar de nuevo.

Y como no le daban, porque comentó “mi papá era muy estricto; había comida sólo para tantas personas y no más y no era que yo podía comer otra vez porque mi comida, mi ración, ya la había comido en otro lado”, ella se puso a llorar. El Che, entonces la llevó a la habitación y le dijo: “cuando dejes de llorar, llamá que te vengo a buscar”. Ella cuenta que el papá no se había dado cuenta de que tenía la luz apagada de modo que, antes de que el padre llegara a la mesa, ella ya estaba ahí y le dijo: “no lloro más”.

Ada “Cota” de Senar y Juana de Pargament: el futuro es hoy

Ada, “ Cota”, como se la conoce, tiene 90 años y mejor ni mencionarle nada del paso del tiempo. Juana tiene 89 años y está a punto de cumplir los noventa. Las dos, bellas jóvenes de cabellos canos y andar lento, son incansables. Ambas concurren a la Asociación con el mismo ímpetu de siempre y las mismas ansias de justicia con las que comenzaron a rondar la plaza con sus pañuelos blancos.

Cuentan que hace dos o tres marchas de la Resistencia, que duran 24 hs., y se realizan todos los años, llegó a la plaza uno de los hijos de Ada y se la llevó para que descansara. El hijo la dejó en la casa para que comiera algo y se metiera en su cama. Ada, “Cota”, asintió sin protestar; pero a las dos de la mañana, ella, descansada y fresca, regresó a la Plaza de Mayo para volver a dar su presente. Juana decidió quedarse, aunque su presión arterial no le jugó una buena pasada aquella vez. Las dos siguieron juntas.

Así son las madres. Esas madres de pañuelos blancos, de negras ausencias, de rondas que ruedan la permanente búsqueda de la Justicia, cada jueves, cada día de la vida.

Porque como ellas mismas dicen “a los pueblos, siempre nos dicen que no se debe. Pero nosotras sabemos que se puede”.