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Economia Corrientes Jueves 26 de junio de 2003 
MARIO RAPOPORT CON MOMARANDU
"Es necesaria una mayor participación de la sociedad en las decisiones económicas"
(Por Camilo Kawerín).- Docente universitario, investigador prolífico, economista ajeno al stablishment, Mario Rapoport se considera un "intelectal crítico". Pasó por Corrientes para presentar su último libro, "Tiempos de crisis, vientos de cambio", una recopilación de ensayos, artículos y entrevistas sobre la realidad argentina. "En la medida en que el presidente Kirchner logre interpretar la voluntad popular, va a ir por el buen camino", dijo a momarandu.com.

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Es quizás uno de los pensadores más lúcidos de los últimos años. Había terminado de escribir "Historia económica, política y social de la Argentina", que llega hasta el año 2000, y se encontró con que el país comenzaba a vivir uno de los momentos más intensos de su historia.

Durante los agitados meses que siguieron a diciembre de 2001, Rapoport escribió artículos para diarios y revistas, ensayos académicos y respondió a innumerables preguntas de periodistas y de allí surgió "Tiempos de crisis, vientos de cambio".

Algunas definiciones
Uno de las aspectos que más preocupa a Rapoport de sus escritos es que sean entendidos por todo el mundo. Como economista integra el grupo Fénix, y critica duramente a los "gurúes" financiados por el poder económico. Son algunas de las definiciones de un intelectual comprometido con su tiempo.
Con modestia, recuerda una entrevista que le hicieran tras la devaluación del peso: "En aquel momento dije que no iba a haber hiperinflación, y no la hubo".

Aunque reconoce que se podría haber "quemado" con cualquiera de los pronósticos y apreciaciones que hizo de la realidad argentina, asegura que no tiene problemas en decir lo que piensa. "Hablo con libertad porque a mis espaldas no tengo ningún interés: ni económico, ni grupos de presión que está trabajando detrás mío", señala.

Por eso, en la presentación del libro, opinó libremente de la etapa del nuevo gobierno, de los poderes económicos que ya lo critican, de la política exterior brasileña, de la globalización, del intento estadounidense de convertirse en la política hegemónica a nivel planetario, de Francis Fukuyama y su teoría del fin de la historia.

–¿Que expectativas le genera el gobierno de Néstor Kirchner?
–Los primeros pasos han sido esperanzadores. El presidente se ha plantado a varios poderes para afianzar institucionalmente el país, para volver a tener instituciones limpias y representativas: la cúpula militar, la policía federal, La Corte Suprema. También con el afianzamiento de la integración regional, con la visita a Brasil y la idea de alianza estratégica se han dado pasos positivos. Pero todavía falta la etapa más dura que es la del enfrentar al poder económico. Esto tiene que ver en gran medida con la negociación de la deuda externa y la adopción de políticas económicas que vuelvan a instalar una política de estado en la Argentina.

–El gobierno ha anunciado que dará un fuerte impulso a la obra pública para reactivar la economía, ¿esto es suficiente?
–Es una parte de la cuestión. La obra pública es fundamental, porque es multiplicadora de empleo. Pero creo que tiene que estar claro para el gobierno que sin una redistribución de ingresos y afianzamiento del mercado interno, obviamente, no podremos salir de la crisis. En ese sentido, el nuevo tipo de intervención del Estado y la obra pública van en esa dirección. Ahora, vamos a esperar a que se empiecen a concretar estos anuncios. Vamos a ver para la obra pública si consigue un fiananciamieto adecuado. Si se aceptan las propuestas que se hizo en el acuerdo con el fondo, va a a ser muy difícil que haya reactivación de este tipo, porque hay compromisos de superhábit fiscal muy fuerte y limitación del gasto público. Yo creo que tenemos que esperar los próximos pasos de la política económica del gobierno para poder opinar al respecto, todavía es temprano.

–Salir del modelo neoliberal, ¿es sólo responsabilidad del presidente o de toda la socidad?
–Yo pienso que engloba al conjunto de la sociedad argentina, por lo menos a la mayoría que quiere un cambio en ese sentido. En la medida en que el presidente logre interpretar la voluntad popular va a ir por el buen camino. El modelo económico, social y político que tuvimos era insostenible y esto ha explotado el 19 y 20 de diciembre de 2001. Luego hemos vivido la sosobra que vivimos como consecuencoa de esta crisis. De modo que estamos en condiciones de tener un gobierno que sea respaldado por la mayoría de la sociedad, siempre y cuando, siga el camino que esa mayoría apararentemente quiere. Debe desembarazarse de las ideas predominantes en el momento del auge del neoliberalismo y del menemismo en la Argentina.

–Usted hablaba de Fukuyama, que tras la caída del muro de Berlín dijo que se habían acabado las guerras y habría capitalismo para siempre. En lo primero, ya se vio que estaba equivocado. ¿Cree que también estaba equivocado en lo segundo?
–Pienso que la reconstrucción de un modelo socialista va a necesitar mucho más tiempo de lo que podíamos pensar. Porque el modelo socialista no era lo que estaba; no era lo que se decía que era socialista. Ese modelo dio lugar a una forma de Estado totalitaria que no respondía, ni siquiera, a los preceptos que planteba (Carlos) Marx. Pero el capitalismo no cubre las necesidades y las aspiraciones de la gente común. Si no cabida a las tres cuartas partes de la población mundial que están excluída del sistema, va a tener que fuertes problemas para sobrevivir eternamente. Lo que vendrá será un fórmula mixta, será un sistema económico más humano, no sabemos. Pero yo creo que tenemos que pensar en esa perspectiva, que quizás va a vincular formas de participación del Estado con formas de autogestión. Es decir, otro tipo de participación del hombre en la econnmía, pero aún es muy temprano para decirlo. Todavía, por un buen tiempo, tendremos un sistema que va a estar ligado al mercado, aunque ya se están comenzado a replantear muchas de sus características. Creo que va a haber una vuelta a la mayor actividad del estado, pero con esto no basta. Es necesaria una participación mucho mayor de la sociedad en todas las decisiones económicas y en una sociedad política mucho más representativa de lo que tenemos hoy en día.