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Politica Domingo 04 de julio de 2009 
EN CONTRAPOSICIÓN A LOS GASODUCTOS
Política energética orientada al gas licuado
La demanda mundial de gas caerá en 2009 por primera vez en 50 años a pesar de los descubrimientos de nuevos yacimientos en Bolivia, pero más allá de la demora del GNEA por la limitada productividad de ese país, Chile, Brasil y Argentina coincidieron en una política energética que opte más por el gas natural licuado que por los gasoductos.

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Al menos así lo indica la prensa especializada de Chile, que cita un reciente encuentro de funcionarios de esos tres países y aunque no puntualiza proyectos particulares, refiere a las obras de envergadura que aún no se han iniciado. Puntualmente se señala como acabados a los proyectos por los que circularían reservas de Bolivia.

El diario El Mercurio, según cita la agencia internacional ANSA, afirmó que los tres países llegaron a esta conclusión debido al "factor seguridad" que les implica la construcción de una red de gasoductos, e señaló que se puso como ejemplo que "sólo los proyectos de terminales de GNL de Brasil y Chile han significado inversiones por casi 9.000 millones de dólares".

"Problemas comerciales y políticos terminaron haciendo que los países compradores del recurso, como Chile y Brasil, buscaran alternativas más confiables", señala el artículo. "El factor de seguridad -dado que se puede traer desde cualquier país productor en el mundo- se volvió clave a la hora de hacer la elección". Actualmente el gas natural licuado (GNL) se compra en estado líquido para luego ser regasificado.

Según el diario, Chile, Brasil y Argentina contarán con este abastecimiento en 2009 y no se descarta avanzar con una política en este sentido. Por el momento se monitorea el proyecto GNL Quintero, en la costa central chilena, que está a punto de comenzar a producir y en diciembre se iniciarán las operaciones del terminal GNL Mejillones, en la zona norte.

Brasil, a través de Petrobras, cuenta con un terminal en el puerto de Pecém, otro en Río de Janeiro, que está en la etapa final de construcción y una tercera unidad, en la zona sur del país, permitirá suministrar gas a Uruguay y Argentina. En principio esto supondría una salida coyuntural a los problemas argentinos para comprar mayores volúmenes de gas boliviano que llevaron al gobierno, por segundo invierno consecutivo, a contratar un buque regasificador de GNL, utilizado en Bahía Blanca, para satisfacer los altos requerimientos invernales.

"El cambio de estrategia en la región tiene a países como Perú, Venezuela y Bolivia realizando estudios para ver la factibilidad de instalar terminales de licuefacción de gas natural (LNG), con lo que podrían volverse proveedores de los países que han optado por el GNL", concluyó la versión según cita ANSA.

En tanto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) reveló en su informe anual sobre el mercado del gas que la demanda cayó mundialmente un 4% en el primer trimestre, y el retroceso va a continuar el resto del año en proporciones que no cifra. Al mismo tiempo, está previsto que este año entren en actividad instalaciones para la producción de GNL equivalentes a 60 millones de metros cúbicos, frente a los 240 millones que había en 2008, y la cifra en tres años subirá hasta al menos 370 millones.

Según la AIE el primer efecto de todo lo anterior afectó a los precios, que en el mercado estadounidense pasaron del pico de 13 dólares por pie cúbico a mediados del pasado año a unos 4 dólares en la actualidad. La AIE advirtió de que "la combinación de una demanda débil y precios más bajos puede reducir inversiones futuras".