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Sociedad Corrientes Sábado 09 de agosto de 2003 
INFORME SOBRE LA NIÑEZ
Datos y cifras: las marcas de la realidad
(Por María Laura Riba).- Desde el año 1994, los Derechos del Niño se hallan incorporados a nuestra constitución; sin embargo, estos derechos son continuamente vulnerados. Cifras y datos objetivos señalan la realidad que se vive en las calles

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La Argentina, hace ya algunos años, ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, según ley n° 23849. Con la reforma de nuestra Constitución Nacional, en el año 1994, quedó incorporada en su artículo n° 75, inciso 22, junto a otros tratados de derechos humanos. Sin embargo, a juzgar por la situación de nuestra población infantil, los Derechos del Niño continúan siendo un mero recordatorio que se saca a relucir en su día, fecha clave en la cual, más de un funcionario y político, se muestran preocupados y ocupados en los barrios más pobres, por ver si ese preciso día, esos niños que no comen bien durante todo el año, pueden llegar a disfrutar de un vaso de chocolate y alguna golosina.

Las cifras suelen ser frías. No obstante, cuando de pobreza y de niños se trata, se tornan en dolorosos números. Según un informe de UNICEF de agosto del 2002, más de la mitad de la población argentina es pobre. 7 de cada 10 niños y adolescentes es pobre. La mitad de los 6 millones de niños y adolescentes pobres es indigente. 6 de cada 10 hogares con niños y adolescentes no cuenta con ingresos suficientes para cubrir una canasta de alimentos y servicios básicos. El porcentaje de menores de 18 años que se encuentran bajo la línea de pobreza, según estimaciones a junio de 2002, es del 67,9 % y el de menores de 18 años bajo la línea de indigencia, es del 33,9%. También estimaciones a junio de 2002, el porcentaje de menores de 18 años pobres, en el Nordeste, nuestra región, es del 80% y del 52% para los menores de 18 años indigentes. Estas son sólo las marcas que señalan una realidad inocultable.

En relación a la problemática infantil en el área de la Justicia, momarandu. com consultó a la Juez de Menores, doctora Irma Alicia Domínguez, del Juzgado N° 1, quien señaló al respecto:

"Cada vez es mayor la cantidad de chicos chiquitos que cometen actos delictivos. Se debe a que, cada vez más, la sociedad expulsa chicos a las calles. No se hace una labor profunda, coherente, con gran conocimiento en la materia, para tratar de manejar las situaciones producidas por la marginalidad y la pobreza. Más que bajar la edad de punibilidad, hay que tratar de que esos chicos no estén abandonados. En sede judicial, tratamos sobre los efectos, no sobre las causas; nos llegan las consecuencias, cuando el menor ya ha delinquido. Por ejemplo, si encuentran un chico que ha cometido un robo con un arma y tiene doce, trece años, la policía lo lleva a la comisaría de la jurisdicción correspondiente. Ahí buscamos a sus padres. Si no se encuentran, en ese momento, el que ejerce el patronato desde el Estado, es el juez, quien debe hacerse cargo de buscarle una custodia. Mientras se busca a sus padres o a algún familiar que se haga cargo - puede pasar bastante tiempo - ese niño queda en alguna de las dos comisarías, la Séptima o la Novena (delitos menos graves), que están como Alcaldías de Menores, que no es lo que debe ser, pero que es lo que existe desde hace años. Allí hay chicos desde los dieciséis años hasta los dieciocho, pero un chico de diez años que delinque, también va allí. Yo creo que al Estado, por ejemplo, no le va a significar una gran erogación acondicionar la Granja Hogar General San Martín, que ni puertas tiene. Ese sería un muy buen lugar para los chicos, con personal especializado, acorde a las necesidades de los menores. Alojar un chico de diez años en una comisaría es terrible; están en celdas y en contacto con otros chicos más grandes que hacen peligrar su integridad. Desde el juzgado tratamos de que no permanezcan allí ni un solo día, porque sabemos que salen adoctrinados para cometer mayores ilícitos.

Otro tema que se está agravando día a día, es el tema de los toxicómanos. Casi todos los lugares de rehabilitación que hay, son lugares abiertos porque son para gente más grande, que tiene voluntad de estar allí y que tiene, fundamentalmente, algún tipo de apoyo familiar. Algo que no ocurre con estos chicos de diez, once años, que no tienen la decisión propia de curarse y, en muchos casos, ni apoyo familiar. Estos son problemas que deben ser considerados por toda la sociedad.

También, el abuso sexual se ha incrementado de manera terrorífica. De forma penal esto es muy difícil de probar porque se trata de delitos que ocurren en la clandestinidad, donde los mayores ejercen un control sobre los menores y que cuando se llega a advertir, ya es demasiado tarde. Otra conflictiva que se está incrementando es la entrega directa de chicos para que los lleven gente de mejor posición económica. Si se establecieran unos mecanismos en forma aceitada, que funcionen, se puede dar una salida para que muchas mujeres no realicen abortos en pésimas condiciones, con riesgo de sus propias vidas y para que si no pueden tener a sus hijos con ellas, puedan darlos en adopción, pero con los mecanismos legales que existen".

Por otra parte, la psicopedagoga Viviana Ruiz Díaz, quien se desempeña en el IPEC (Instituto Privado de Educación Especial de Corrientes) y en el cotolengo Don Orione de Itatí, señaló que "el niño, muchas veces no tiene lugar en la familia y a veces tampoco lo tiene en la escuela; la sociedad misma no cuenta con los instrumentos necesarios. No existe una política desde donde podamos organizarnos. Tenemos que tomar una posición y tener objetivos. Nosotros nos quedamos, ante todas la situaciones, en un diagnóstico y de allí pasamos directamente a las actividades, sin, previamente, plantearnos qué tenemos, qué podemos hacer y cuáles son los objetivos. Siempre se tiende a solucionar el síntoma, lo que se traduce, lo que se ve; pero si no se soluciona la causa, sólo va a desaparecer ese síntoma que volverá a emerger por algún otro lado. Debemos detenernos en qué es lo que el niño incorpora y qué tipo de cosas incorpora. El caso de la violencia familiar, por ejemplo, no pasa únicamente por una violación de origen sexual sino por la violación a los derechos. Al derecho de alimentarse, de vestirse, de estudiar, a tener una vivienda, de tener un lugar donde descansar. Los chicos son como papel secante que absorben todo. De modo que aprenden que la única manera de relacionarse es a través de la violencia, pero si nos quedamos en esto, seguimos marcando el diagnóstico. De alguna manera hay que mostrarles otra realidad y hacerles creer y darles pruebas de que ellos pueden ser parte de otra sociedad. Yo no sé si el Estado tiene las armas suficientes como para paliar esta situación; yo no sé si la gente que nos representa ve la situación. Yo no quiero creer que el Estado quiera desentenderse de esto, pero en algunos casos, pareciera que sí. Me parece que el Estado no cuenta con las estrategias y tampoco cuenta con lucidez necesaria; está inmerso dentro de este círculo vicioso y está siendo superado. A veces hay que correrse un poco del lugar y visualizar qué recursos tenemos, porque me parece que, en muchos casos, se están desaprovechando".

Desde el gobierno de la provincia, José Martinoli, colaborador técnico personal del ministro de Acción Social, Mario Silva, afirmó que se encuentran trabajando diferentes organismos como "el propio ministerio, la Dirección de Minoridad y Familia, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud Pública, también las ONG, el Proame, el Fopar, el programa Yacarú Porá (proyecto de huertas domiciliarias), el hospital geriátrico a través de la presencia de algunos especialistas, en la idea de abordar la problemática de la desnutrición, desde todos los frentes posibles. La desnutrición no es sólo un problema de tipo alimentario sino que también es una problemática que deviene del problema laboral, de la salud, cultural, educativo. Esta mesa de articulación ha decidido, en primera instancia, trabajar sobre un recorte poblacional que abarca a los barrios Fray José de la Quintana, Paloma de la Paz, Irupé, La Olla y Serantes. Allí se trabaja con las organizaciones, tanto estatales como civiles que forman parte de esta comunidad. Trabajamos, fuertemente, en un proceso de capacitación y concientización para que puedan abocarse al diagnóstico de la situación. Luego del diagnóstico, comenzamos con la asistencia médica y alimentaria. Después se trabaja el caso puntual con su entorno familiar. Esta es una prueba piloto que no es fácil de articular. La idea también es ir a otros barrios con el mismo propósito".

Entre tanto, el Senado de la Nación aprobó por unanimidad el proyecto de ley que establece la fortificación obligatoria de la harina de trigo con hierro y folato en todo el ámbito nacional, considerando la eficacia que esto tiene en la prevención de la anemia y de la deficiencia de hierro. Mientras tanto, 7 de cada 10 niños argentinos ni siquiera comen pan todos los días. Y como escribió Eduardo Galeano, esos "nadies", que "...no tienen nombre, sino número (...) Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata".