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Economia Corrientes Jueves 26 de junio de 2003 
Algunas definiciones
Uno de las aspectos que más preocupa a Rapoport de sus escritos es que sean entendidos por todo el mundo. Como economista integra el grupo Fénix, y critica duramente a los "gurúes" financiados por el poder económico. Son algunas de las definiciones de un intelectual comprometido con su tiempo.

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"Para mí escribir bien es un placer". Sus libros abordan problemáticas complejas: desde el "patrón oro" como rector de la economía mundial a principios del siglo XX, a los laberintos de las finanzas del mundo globalizado. Sin embargo, dice que lo que más le preocupa es que sean entendidos por todo el mundo.

"Creo que un elemento esencial, incluso en aquellos libros económicos en donde hay algunas ideas más abstractas, es que sea entendido por el público en general", señala. "Aquel que escribe oscuro, no es porque dice cosas difíciles, sino porque tiene pensamientos oscuros", critica.

"Yo soy partidario de que hay que escribir lo más claro posible, redactar lo mejor posible", asegura. "Para mí escribir bien es un placer", dice.

Y Rapoport se confiesa: "En realidad yo empecé con la literatura, escribí dos o tres libros de poesía, y algunas cosas más", cuenta. "Fueron mis primeros amores".

"El intelectual argentino debe conservar el pensamiento crítico". Rapoport no duda en acusar a muchos de sus colegas de estar financiados por grupos económicos. Por contrapartida, se considera un "intelectual crítico" que habla con libertad.

"A mis espaldas no tengo ningún interés: ni económico, ni grupos de presión que está trabajando detrás mío", asegura. "Yo simplemente vengo del mundo académico y tratado de mantenerme, no prescindente del espíritu cívico ni del compromiso político, pero sí del partidismo", señala.

"Pienso que es necesario que el intelectual argentino conserve el pensamiento crítico. Creo que en la Argentina se ha perdido una tradición del pensamiento crítico que hay que volver a reconstituir", sostiene. "Por supuesto, eso significa que quizás sea más difícil trabajar con fondos del banco mundial, por ejemplo", advierte.

"Pero yo soy partidario de la universidad pública: es un camino que hay que fortalecer, porque la reflexión tiene que venir de ese medio y no de los grupos ideológicos que sirven a los intereses de turno", expresa. Rapoport señala entre ellos al Cema, dirigido por el mediático Ávila, Fiel, del ex candidato a presidente, Ricardo López Murphy, y la Fundación Meditarránea, que lideraba el ex ministro Domingo Cavallo.

"Son los gurúes que han estado dominando el pensamiento económico y político argentino en los últimos 25 años", denuncia.

"¿Un país agroexportador puede ser potencia mundial?". Al hablar de la globalización neoliberal y la realidad argentina, Rapoport se desvela por combatir ciertos "mitos" muy difundidos en la sociedad. Uno de ellos es de que Argentina algunas vez fue potencia mundial.

"Yo he escuchado a legisladores decir que Argentina fue a principios del siglo XX la séptima potencia mundial. ¡De dónde sacaron esa barbaridad!", exclama indignado. "¿Lo dicen porque era el granero del mundo? ¿un país agroexportador puede ser potencia mundial?", se pregunta.

"Yo creo que para ser potencia mundial hay que tener un poco más", ironiza. "Los países que después fueron potencia fueron países que se industrializaron; y Argentina nunca se industrializó", señala.

Además, explica que la teoría no existen datos que fundamenten esa teoría. "Hay un solo libro que trata de reagrupar las estadísticas a nivel mundial y empieza en 1822, pero es una construcción intelectual", precisa. "No hay datos de producto bruto de los países hasta principios del siglo XX y son datos muy incompletos".

Para Rapoport, detrás de ese mito hay un fin ideológico. "Nos quieren convencer de que el modelo agroexportador fue mejor de lo que pasó después, que tenemos que volver a eso", advierte. "Y ese es el proyecto de (José) Martínez de Hoz".